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Ni multas ni señalización: motociclistas siguen entrando al área peatonal del centro mientras Tránsito brilla por su ausencia

Nota y fotos por: Silver Juárez Arce

El Centro Histórico de Chihuahua continúa sin una solución efectiva al ingreso de motocicletas en las zonas peatonales, pese a que la problemática ha sido documentada de manera constante y representa un riesgo para quienes caminan por estos espacios.

Este martes, mientras una exposición de chihuahueños monumentales concentra a más personas en el primer cuadro de la ciudad, motociclistas continuaron ingresando y desplazándose sobre áreas destinadas exclusivamente al tránsito peatonal, particularmente en corredores como Paseo Libertad, sin que se observara una vigilancia vial permanente que impidiera esta práctica.

La escena se ha vuelto recurrente: motocicletas avanzando entre peatones, acercándose hasta los establecimientos comerciales e incluso desplazándose por espacios donde una maniobra inesperada puede terminar en un golpe o un atropellamiento. La situación resulta todavía más delicada en días de mayor concentración de personas.

El problema no es nuevo. Durante los últimos dos años se ha documentado en repetidas ocasiones la presencia de motociclistas en estos corredores, mientras la presencia de agentes viales ha sido esporádica, sin que exista un operativo permanente o una estrategia visible que permita ordenar el acceso de quienes utilizan motocicletas para realizar actividades comerciales o repartos.

La propia autoridad estatal reconoció recientemente que existe un vacío en el reglamento vigente para sancionar específicamente a motocicletas, scooters, patinetas y otros vehículos que ingresan a zonas peatonales, por lo que se planteó modificar las disposiciones para establecer reglas más claras.

Pero mientras las reformas llegan, el problema permanece en las calles.

La calle Libertad fue intervenida precisamente para convertirse en un espacio prioritario para peatones. El proyecto de peatonalización buscó eliminar la circulación vehicular y generar un entorno más seguro y accesible para quienes caminan por el Centro Histórico.

Sin embargo, la falta de mecanismos específicos para controlar el acceso de motocicletas mantiene abierta una puerta que la autoridad no ha conseguido cerrar. No basta con colocar eventualmente a un agente durante un periodo corto para después retirar la vigilancia y permitir que la situación vuelva a repetirse.

Tampoco existen, de acuerdo con lo observado en el sector, suficientes elementos físicos que ayuden a delimitar claramente los accesos, orientar a los conductores y evitar que las motocicletas ingresen a los corredores peatonales.

El dilema de los repartidores también permanece sin resolverse: se trata de trabajadores que necesitan llegar hasta restaurantes y establecimientos ubicados en el área, pero eso no debería traducirse en permitir que circulen libremente entre personas. La autoridad tiene pendiente establecer un mecanismo que permita ordenar las entregas sin poner en riesgo a los peatones.

Mientras eso no ocurra, el Centro Histórico seguirá dependiendo de la presencia ocasional de agentes y de llamados verbales, en lugar de contar con una estrategia permanente de movilidad, señalización, control y sanción.

Con mayor afluencia de personas y actividades en el primer cuadro, la falta de una solución resulta cada vez más evidente: las zonas peatonales existen en el papel, pero en la práctica las motocicletas continúan entrando como si las restricciones no existieran.