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¿SACUDIDA EN EPE? AMENAZAS, SEÑALAMIENTOS Y UN GRUPO BAJO LA LUPA

Versión…

Algo se movió fuerte dentro de las entrañas de la Policía Municipal.

El llamado Grupo de Proyectos Especiales (EPE) habría sufrido una renovación prácticamente total luego de una serie de mensajes, advertencias y señalamientos que presuntamente llegaron hasta la cúpula de la corporación.

De acuerdo con versiones que circulan al interior de la dependencia, los mensajes habrían sido dirigidos al director Salas, al coordinador Octavio y al jefe de Inteligencia, en medio de acusaciones y reclamos relacionados con la actuación de algunos integrantes del grupo.

Y aquí es donde la historia se pone caliente.

Sobre la mesa aparecen señalamientos contra quien habría encabezado el grupo, identificado como J. Ramos H., a quien se le atribuirían presuntos cobros, extorsiones y abusos en distintos sectores de la ciudad.

Hasta el momento, estos señalamientos no han sido acreditados públicamente por una autoridad ministerial ni existe, en la información disponible, una resolución judicial que determine responsabilidad.

Pero hay otro episodio que sigue flotando en el aire.

Meses atrás, el domicilio de Ramos habría sido atacado a balazos. El hecho generó preguntas dentro y fuera de la corporación, particularmente porque, hasta ahora, públicamente no se conoce una explicación contundente por parte de Seguridad Pública Municipal ni de la Fiscalía sobre el móvil y las circunstancias que rodearon el ataque.

¿Advertencia? ¿Venganza? ¿Una disputa ajena al servicio policial? ¿O algo más?

Son preguntas que siguen sin respuesta pública.

Lo que sí habría provocado el ruido suficiente dentro de la corporación fue la acumulación de quejas, señalamientos y mensajes de amenaza, situación que habría llevado a tomar una decisión drástica: cambiar prácticamente por completo al personal de EPE.

La decisión resulta todavía más llamativa porque se trata de un grupo considerado cercano a la estructura de mando y que durante tiempo habría operado como uno de los equipos de confianza.

Pero cuando la confianza comienza a convertirse en sospecha, las cosas cambian.

La pregunta que queda sobre la mesa es directa:

¿Fue una simple reestructuración administrativa o una operación para cortar de raíz una cadena de posibles abusos dentro de un grupo especial?

Porque si solamente se tratara de movimientos normales, ¿por qué la renovación prácticamente total?

Y si existieron amenazas y acusaciones formales, entonces surge una pregunta todavía más incómoda:

¿Quién está investigando a quién?

Mientras tanto, el silencio oficial alimenta las versiones.

En los pasillos policiales ya se habla de una limpia interna, de pérdida de confianza y de una estructura que habría quedado bajo la lupa.

Ahora falta saber si todo quedará en cambios de personal…

o si detrás de la sacudida viene una investigación que pudiera destapar mucho más.

La historia apenas comienza.