El oído de los perros, un sentido excepcional
El oído de los perros es notablemente superior al de los humanos en términos de sensibilidad y alcance de frecuencias. Los perros, especialmente las razas de caza y guardia, utilizan su agudo sentido auditivo para detectar sonidos que pasan desapercibidos para nosotros. Este artículo explora cómo funciona el oído canino, comparándolo con el oído humano y abordando las implicaciones para la salud y el bienestar de los perros.
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La evolución ha dotado a los perros de orejas altamente especializadas, con hasta 17 músculos que les permiten localizar rápidamente la fuente de un sonido. Esta capacidad se remonta a sus ancestros lobos, que necesitaban un oído agudo para cazar y evitar depredadores. A diferencia de los humanos, que tienen un espectro auditivo limitado entre 20Hz y 20,000Hz, los perros pueden detectar sonidos en un rango de 67Hz a 45,000Hz. Además, su sensibilidad a los decibelios les permite percibir sonidos mucho más débiles que los que nosotros podemos oír.
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La exposición a sonidos fuertes puede ser perjudicial para los perros, causando dolor o estrés. Los petardos, por ejemplo, son especialmente problemáticos y pueden superar el umbral de dolor de un perro, que comienza alrededor de los 80dB. Este tipo de ruido no solo puede afectar su salud física, sino también su bienestar mental. La exposición prolongada a ambientes ruidosos, como en algunas perreras, puede provocar estrés significativo. Por ello, es crucial proporcionar a los perros entornos tranquilos y adaptados a sus necesidades auditivas para mantener su salud y calidad de vida.
