Restaurador capitalino limpia graffitis del 8M en el edificio Héroes de la Reforma
Nota y fotos por Silver Juárez Arce
Bajo un cielo nublado y un clima templado, Raúl Hernández Munguía, originario de la Ciudad de México pero avecindado en Chihuahua desde hace ocho años, dedica sus mañanas a limpiar las pintas dejadas por la marcha del 8M en el edificio Héroes de la Reforma, ubicado en el centro de la ciudad.
La protesta feminista, que este año volvió a registrar actos vandálicos contra inmuebles públicos, motivó la intervención de especialistas para restaurar el patrimonio afectado.
Hernández Munguía, quien se define como técnico en restauración formado en el Churubusco, utiliza una mezcla de acetona al 10% con agua para retirar la pintura sin dañar los frisos y altorrelieves del edificio histórico. “No debe ser agresiva la intervención”, explicó mientras señalaba los avances en la fachada. Acompañado de tres colaboradores, lleva dos semanas dedicado a esta labor.
Aunque su profesión principal es la escultura trabaja con materiales como piedra, madera y piel, aceptó el proyecto para “salir del taller” y reconectar con la comunidad. “No lo hago por dinero, es un momento emocional”, confesó, criticando indirectamente la falta de mantenimiento habitual en el inmueble: “Esto no debería existir”.

El edificio Héroes de la Reforma, emblemático por su arquitectura neoclásica, ha sido blanco de vandalismo durante las marchas del 8M en años anteriores.
Las pintas, que incluyen consignas y símbolos feministas, generan debates entre la demanda social de las manifestantes y la preservación del patrimonio. Raúl, sin embargo, evita polemizar: “Solo quiero devolverle su dignidad al edificio. Queda mejor que antes”.
Además de su labor técnica, Hernández Munguía compartió que su pasión por la escultura y la fotografía influyen en su enfoque restaurador. Aunque admite que vende poco de su obra artística, asegura que estos proyectos le permiten explorar “elementos nuevos” en su creatividad.
El reportaje, documenta un esfuerzo que, más allá de lo técnico, refleja la tensión entre el activismo, el patrimonio y las historias personales tras quienes reparan lo dañado.
Mientras Raúl continúa su labor, la ciudad espera que el diálogo entre instituciones y colectivas evite que esta escena se repita en 2026.


