Gatos de interior: bienestar en riesgo pese a la narrativa de protección
Un reciente estudio internacional cuestiona la idea de que mantener a los gatos exclusivamente dentro de casa garantiza un “beneficio para todos”. Aunque esta práctica reduce el impacto sobre la fauna silvestre, los investigadores advierten que el confinamiento no siempre mejora el bienestar felino, ya que limita su libertad de movimiento y les priva de estímulos esenciales para su salud física y mental.
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Los especialistas señalan que, aunque un gato de interior está a salvo de atropellos, parásitos y peleas, enfrenta otros riesgos importantes como aburrimiento crónico, obesidad, problemas urinarios y alteraciones de conducta. La domesticación reciente no ha borrado sus instintos de caza, exploración y vigilancia territorial, por lo que vivir entre cuatro paredes exige un entorno enriquecido, variado y diseñado para suplir esas necesidades naturales.
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El estudio enfatiza que el problema no es la vida interior en sí, sino cómo se gestiona. Para que un gato esté realmente bien, necesita estimulación diaria, oportunidades para trepar, explorar, observar el exterior, espacios de refugio y una interacción humana respetuosa. Ignorar estas necesidades convierte el confinamiento en una medida incompleta y potencialmente dañina. Los autores insisten en abandonar la narrativa simplista del “todos ganan” y apostar por una visión más honesta: proteger la biodiversidad implica también asumir el compromiso de ofrecer a los gatos un entorno que les permita experimentar placer, curiosidad y control sobre su ambiente.
