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IA musical invade catálogos sin permiso

Las canciones creadas con inteligencia artificial están infiltrándose en los repertorios oficiales de artistas reales dentro de plataformas de streaming, sin autorización y con fines de lucro. Estos temas, generados para imitar voces, estilos y letras, se publican bajo nombres auténticos con el objetivo de cobrar derechos de autor, una práctica que especialistas advierten va en aumento debido a la facilidad para subir contenido sin controles estrictos.

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Uno de los casos más notorios es el de la cantautora británica Emily Portman, quien descubrió un supuesto nuevo álbum a su nombre pese a no haber lanzado material desde 2022. Al escucharlo, confirmó que se trataba de un disco creado por IA, entrenado con su obra previa. La artista expresó su inquietud por el realismo de la voz y por unas letras que, aunque correctas, carecían de sentido creativo, lo que podía confundir a los oyentes sobre su verdadero trabajo.

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Una situación similar vivió el músico australiano Paul Bender, integrante de Hiatus Kaiyote, al encontrar canciones falsas en el perfil de su banda The Sweet Enoughs. El artista denunció que el sistema de distribución musical permite subir pistas sin una verificación sólida de identidad, facilitando el fraude. Tras exponer el problema, recibió cientos de mensajes y detectó casos incluso en catálogos de artistas fallecidos, lo que lo llevó a impulsar una petición para exigir mayor seguridad.

Expertos señalan que, aunque cada reproducción genera ingresos mínimos, el uso de bots puede multiplicar las ganancias de estos fraudes. A esto se suma que la legislación sobre derechos de autor resulta insuficiente en varios países frente a la imitación por IA. Estudios recientes revelan que la mayoría del público no logra distinguir entre música creada por humanos y la producida por algoritmos, lo que agrava el problema.

Pese a las críticas, plataformas como Spotify y Apple Music aseguran trabajar con distribuidores para detectar contenidos engañosos y reforzar la transparencia. Mientras tanto, artistas afectados continúan creando nueva música, subrayando que la creatividad humana, la colaboración y los vínculos reales siguen siendo el corazón del arte frente al avance tecnológico.