Xabi Alonso y el espejo del banquillo blanco
Los primeros seis meses de Xabi Alonso al frente del Real Madrid han estado marcados por la tensión, la irregularidad y una constante presión mediática. Tras cerrar 2025 con una victoria 2-0 ante el Sevilla, el técnico apeló a la calma antes del parón navideño, consciente de que las dudas sobre su continuidad crecieron al ritmo de los tropiezos recientes. El mensaje fue claro: no piensa marcharse y confía en revertir el momento.
El arranque de temporada fue prometedor. Luego de un discreto Mundial de Clubes, el Madrid enlazó 13 victorias en 14 partidos, mostrando solidez aunque sin brillo. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente con derrotas duras ante Atlético de Madrid, Liverpool, Celta y Manchester City, además de varios empates en LaLiga, resultados que instalaron la sensación de crisis y reactivaron el debate sobre el banquillo.
Comparado con sus antecesores, Alonso presenta un 72% de victorias en sus primeros 25 partidos, un registro similar al de Santiago Solari y apenas por debajo de referentes como Carlo Ancelotti o Zinedine Zidane en sus mejores inicios. Está lejos, eso sí, del impacto inmediato de José Mourinho, cuyo debut rozó la excelencia estadística. En ataque, el equipo actual anota menos goles que aquellos proyectos, mientras que en defensa ofrece números correctos, aunque sin la contundencia histórica de otros ciclos.
El punto más alto del proceso fue el triunfo en el Clásico ante el Barcelona en el Bernabéu, seguido de una goleada al Valencia que parecía consolidar el rumbo. No obstante, ese impulso se diluyó rápidamente y el ambiente volvió a enrarecerse, reflejado en los silbidos de la afición y la impaciencia habitual de la directiva encabezada por Florentino Pérez.
Las lesiones, que llegaron a dejar fuera a más de una decena de jugadores del primer equipo, explican parte del bajón. Aun así, en el Real Madrid las justificaciones pesan poco frente a la exigencia inmediata. Xabi Alonso mantiene el respaldo de su prestigio y de su pasado como leyenda blanca, pero en el Santiago Bernabéu el tiempo y la paciencia suelen ser lujos escasos.
