Lakers tocan fondo y apuestan por una reestructuración interna
Los Los Angeles Lakers atraviesan uno de sus momentos más complicados de la temporada tras acumular tres derrotas consecutivas y seis descalabros en sus últimos diez partidos, todos por dobles dígitos. La decepcionante caída en el Día de Navidad ante los Houston Rockets encendió las alarmas y derivó en una reunión interna calificada como incómoda pero necesaria, encabezada por el entrenador JJ Redick, quien cuestionó públicamente la falta de esfuerzo colectivo.
Lejos de buscar culpables, Redick explicó que el objetivo fue un reajuste y reconexión del grupo, priorizando la autocrítica y la comunicación directa entre jugadores y cuerpo técnico. El estratega reconoció que el equipo se alejó de los hábitos planteados desde el campamento de entrenamiento y subrayó tres ejes urgentes a corregir: claridad defensiva, definición de roles y mejor organización ofensiva, aspectos que se han diluido en las últimas semanas.
El panorama se complica aún más con la baja del escolta Austin Reaves, quien estará fuera alrededor de cuatro semanas por una distensión en la pantorrilla. Además, Redick señaló que desde el regreso de LeBron James tras su lesión de ciática, el ataque ha caído en “posesiones aleatorias”, reflejo de una falta de cohesión. Aun así, los Lakers se mantienen en el cuarto lugar del Oeste, una posición que contrasta con su irregular rendimiento reciente.
En el vestidor, jugadores como Deandre Ayton y Rui Hachimura asumieron responsabilidad y prometieron mayor intensidad, energía y enfoque en los detalles, especialmente en defensa y en el rebote, uno de los puntos más débiles ante Houston. Con una serie de cuatro partidos consecutivos en casa, iniciando ante los Sacramento Kings, los Lakers saben que el margen de error se reduce y que la respuesta inmediata será clave para confirmar si esta reestructuración interna marca un verdadero punto de inflexión.
