El hijo de Maduro promete el regreso de sus padres
El hijo de Nicolás Maduro, Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”), reaccionó tras la captura de su padre y de Cilia Flores en Caracas. En mensajes difundidos en redes y medios oficialistas, llamó a la movilización popular, aseguró que “la historia dirá quiénes fueron los traidores” y prometió que “más temprano que tarde” sus padres volverán a Venezuela.
Caracas, 5 de enero de 2026.
Tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses en la operación Resolución Absoluta, su hijo y diputado oficialista, Nicolás Maduro Guerra, difundió un mensaje cargado de emotividad y desafío.
Declaraciones de “Nicolasito”
• ✍️ Aseguró que “más temprano que tarde estarán con nosotros, y que con la lucha del pueblo dentro y fuera del país, ellos volverán”.
• 🙏 Añadió: “Seremos testigos de ese momento histórico. En el nombre de Dios, se lo pedimos y él lo va a cumplir”.
• 📌 En otros mensajes, acusó a sectores internos de “traición” y llamó a los simpatizantes del chavismo a mantenerse movilizados en las calles.
Contexto
• 📌 Captura de Maduro: El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses detuvieron a Maduro y a Cilia Flores en Caracas, trasladándolos a Nueva York.
• 📌 Juicio en EE.UU.: Ambos enfrentan cargos federales por narcoterrorismo, tráfico de cocaína y corrupción .
• 📌 Reacciones internacionales: Rusia, Irán y Corea del Norte condenaron la operación, mientras países como Colombia y Brasil la respaldaron.
Implicaciones políticas
• 🔎 El mensaje de Maduro Guerra busca mantener cohesionada a la base chavista en medio de la crisis.
• 🔎 Su discurso mezcla religión, épica revolucionaria y denuncia de traiciones, intentando convertir la detención en un símbolo de resistencia.
• 🔎 Analistas señalan que el chavismo enfrenta un dilema: movilizar a sus seguidores sin liderazgo directo, mientras Maduro y Flores permanecen bajo custodia en Nueva York.
Comentario editorial
El hijo de Maduro promete un regreso “histórico” y lo encomienda a Dios. Pero mientras tanto, la historia se escribe en los tribunales de Manhattan, no en las plazas de Caracas.
