Search for:
  • Home/
  • Mascotas/
  • Olfateo canino: la clave de paseos más completos

Olfateo canino: la clave de paseos más completos

La mayoría de las personas sale a caminar con su perro pensando en dos objetivos básicos: ejercicio y hacer sus necesidades. Aunque ambos son esenciales, este enfoque deja fuera un aspecto fundamental del bienestar canino: el olfateo. Para los perros, explorar el entorno con la nariz no es un capricho, sino una forma primaria de entender el mundo que los rodea y de procesar información que para los humanos pasa desapercibida.

También te puede interesar: El misterio del chirrido canino

El sentido del olfato del perro es extraordinariamente potente. Cuenta con cientos de millones de receptores olfativos y dedica una gran parte de su cerebro a interpretar aromas, lo que le permite “leer” el entorno de manera similar a como las personas lo hacemos con la vista. A través de los olores, los perros identifican quién pasó antes por un lugar, detectan cambios ambientales e incluso perciben el paso del tiempo o la llegada de una tormenta, convirtiendo cada paseo en una experiencia rica y compleja.

También te puede interesar: Activa el instinto felino de tu gato

A pesar de estas capacidades, el olfateo suele subestimarse en la rutina diaria. Los perros han demostrado que pueden rastrear personas, detectar sustancias peligrosas o identificar enfermedades, lo que deja en evidencia lo contraproducente que resulta impedirles olfatear durante una caminata. Permitirles detenerse, explorar y procesar aromas favorece su estimulación mental, reduce el estrés y contribuye a un comportamiento más equilibrado.

Un paseo de rastreo cambia la lógica tradicional de caminar largas distancias por la de priorizar la exploración. No importa cuántas cuadras se recorran, sino cuántos olores se descubran. Con una correa adecuada y paciencia, el perro puede marcar el ritmo, elegir el camino y decidir cuánto tiempo dedica a cada aroma, siempre manteniendo buenos modales y seguridad durante el trayecto.

Integrar el olfateo en la rutina, ya sea con paseos específicos o con actividades alternativas como juguetes olfativos, ayuda a gastar energía de forma saludable. Este tipo de estimulación puede ser tan efectiva como el ejercicio físico para prevenir conductas destructivas y mejorar la calidad de vida del perro, adaptándose siempre a su edad, estado de salud y nivel de movilidad.