Salud mental en mascotas: señales y cuidados clave
La salud mental de las mascotas ha adquirido mayor importancia en los últimos años, ya que sus cuidadores no solo se enfocan en el bienestar físico, sino también en el equilibrio emocional de perros y gatos. Al igual que los humanos, los animales pueden verse afectados por situaciones que alteran su entorno, generándoles estrés, ansiedad y cambios en su conducta cotidiana.
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Los problemas de comportamiento suelen estar relacionados con necesidades sociales y emocionales insatisfechas, así como con cambios bruscos en la rutina, falta de estimulación o escasa socialización. Estas condiciones pueden derivar en conductas destructivas, como morder muebles u objetos inusuales, además de alteraciones en la alimentación, ya sea comer de forma compulsiva o rechazar el alimento.
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En algunos casos, los trastornos no solo tienen origen conductual, sino también neurológico o genético, como ocurre con padecimientos que afectan el sistema nervioso o con predisposiciones hereditarias a la agresividad. A esto se suma la humanización excesiva, una práctica común que consiste en tratar a los animales como si fueran niños, ignorando sus necesidades naturales. Vestirlos, limitar su interacción con otros animales o sobrecargar sus rutinas con estímulos ajenos a su especie puede generarles frustración y desequilibrio emocional.
Las mascotas suelen manifestar su malestar a través de cambios en el apetito, hiperactividad inusual, eliminación en lugares no habituales o comportamientos destructivos. Para prevenir estos problemas, es fundamental fortalecer el vínculo humano-animal mediante paseos diarios, ejercicio, contacto con otros perros, exploración de nuevos entornos y refuerzos positivos que fomenten la confianza.
Cuando las señales persisten, acudir con un etólogo puede marcar la diferencia. Estos especialistas en comportamiento animal ayudan a establecer rutinas, manejar miedos y ansiedades, y facilitar la adaptación a nuevos entornos o familias. Su intervención no solo mejora la calidad de vida del animal, sino que también brinda a los cuidadores herramientas claras para una convivencia más sana y equilibrada.
