Cómo proteger a perros y gatos del frío
Durante el invierno, las bajas temperaturas representan un riesgo real para la salud de perros y gatos, especialmente por la hipotermia y la congelación, dos afecciones que pueden poner en peligro su vida. Cuando la temperatura corporal desciende a niveles peligrosos o el tejido se daña por la exposición prolongada al frío extremo, las consecuencias pueden ser graves si no se actúa a tiempo.
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Especialistas recomiendan prestar atención a ciertos umbrales clave: por debajo de los 45 grados Fahrenheit, algunas mascotas comienzan a resentir el frío, por lo que conviene ofrecerles refugio, cobijas o un espacio protegido del viento; mientras que a 32 grados, el agua y los alimentos en exteriores pueden congelarse, obligando a renovar constantemente estos recursos para evitar la deshidratación.
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En el caso de gatos de exterior o comunitarios, pueden permanecer fuera siempre que cuenten con un refugio adecuado, comida y agua fresca. Para los paseos, los abrigos y botas son útiles si la mascota los tolera; de lo contrario, es fundamental vigilar señales como temblores, levantar las patas o negarse a caminar, indicios claros de que el frío es excesivo.
Si se encuentra un perro o gato callejero durante temperaturas extremas, lo ideal es resguardarlo en un lugar seguro y contactar a las autoridades correspondientes. Además, en invierno es común que los gatos busquen calor bajo el capó de los autos, por lo que golpear suavemente antes de encender el vehículo puede salvarles la vida. En resumen, una regla básica lo deja claro: si usted tiene frío, su mascota también.
