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La reforma electoral como moneda de cambio

La reforma electoral propuesta por el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta un dilema político: Morena necesita los votos del PT y del PVEM para lograr la mayoría calificada, pero sus aliados condicionan el apoyo a la entrega de gubernaturas en 2027. Aunque Ricardo Monreal niega que exista tal negociación, fuentes legislativas confirman que el Verde y el PT buscan encarecer su respaldo.

Tras bambalinas
La discusión sobre la reforma electoral en México ha dejado de ser un debate ideológico para convertirse en una negociación de poder. Morena, con mayoría simple en el Congreso, requiere de sus aliados —el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— para alcanzar la mayoría calificada que permita modificar la Constitución.

Sin embargo, los aliados han advertido que su apoyo no está garantizado. Según fuentes legislativas, el PVEM y el PT condicionan su voto a acuerdos políticos rumbo a 2027, cuando se renovarán 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados.

La presión de los aliados
• PVEM: En reunión privada encabezada por la senadora Karen Castrejón, el Verde determinó que no respaldará la reforma si incluye la reducción de plurinominales y del financiamiento público a partidos. Además, busca asegurar gubernaturas como parte de la negociación.
• PT: Ha seguido la misma línea, exigiendo espacios de poder territorial en estados como Zacatecas y San Luis Potosí.
• Gobernación: Reportes señalan que Rosa Icela Rodríguez ha sido el puente de estas conversaciones, donde se mencionan incluso Quintana Roo como parte del reparto.

Rumores y desmentidos
El periodista Salvador García Soto y columnistas como Carlos Loret de Mola han señalado que el “trueque” podría incluir acuerdos con partidos de oposición para permitirles retener o recuperar gubernaturas en 2027. No obstante, Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, negó categóricamente que exista un intercambio de gubernaturas por votos, calificando las versiones como especulación sin sustento.

Riesgos y dilemas
• Fragmentación interna: Ceder gubernaturas podría abrir grietas con gobernadores y militantes de Morena.
• Costo político: El discurso de transformación se vería debilitado si se confirma un “mercado de gubernaturas”.
• Oportunismo aliado: PT y Verde maximizan su posición sabiendo que Morena los necesita.

Conclusión
La reforma electoral se ha convertido en una moneda de cambio. Morena enfrenta un dilema: mantener su hegemonía territorial o asegurar la reforma constitucional. En cualquiera de los escenarios, el costo político será alto.

Lo que se negocia no es democracia, sino poder: gubernaturas a cambio de votos.