Casos de gusano barrenador superan los 14 mil en México
Ciudad de México, 19 de enero de 2026. México enfrenta una de las emergencias zoosanitarias más graves de los últimos años: el gusano barrenador del ganado (GBG) ha acumulado 14,321 casos confirmados y mantiene 870 focos activos en distintas regiones del país, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La crisis, que comenzó con un brote en 2024, ha derivado en consecuencias económicas y sociales de gran alcance, incluyendo el cierre parcial de exportaciones ganaderas hacia Estados Unidos, medida que ya repercute en los precios de la carne y productos pecuarios en el mercado interno.
Los estados más afectados
El sureste mexicano concentra la mayor parte de los contagios:
• Chiapas: 5,580 casos
• Oaxaca: 2,294
• Veracruz: 2,150
• Yucatán: 1,623
• Tabasco: 1,109
• Campeche: 706
• Quintana Roo: 400
La mayoría de los reportes corresponden a bovinos (10,106 casos), aunque Senasica confirmó 105 infecciones en perros, gatos, aves e incluso personas, provocadas por miasis, una enfermedad causada por las larvas del insecto.
Estrategia de control: moscas estériles
Como respuesta, el gobierno federal y la Secretaría de Agricultura han acelerado la construcción de una planta de producción de moscas estériles en el sur del país. Esta técnica biológica, probada en Centroamérica y Estados Unidos, consiste en liberar moscas incapaces de reproducirse para frenar la expansión del parásito.
El proyecto forma parte del Plan de Erradicación del Gusano Barrenador, con apoyo del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que también enfrenta riesgos por la cercanía de los brotes en la frontera sur.
Impacto económico
El cierre comercial con Estados Unidos afecta directamente a pequeños productores y genera presiones inflacionarias en estados fronterizos y del sureste. Especialistas advierten que, si el brote no se contiene en los próximos meses, las restricciones podrían ampliarse y los precios de la carne subir aún más, golpeando a consumidores y productores por igual.
Comentario
La emergencia del gusano barrenador revela fallas estructurales en la política agropecuaria mexicana. Durante años se subestimó la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y la inversión en infraestructura sanitaria. Hoy, los productores pagan el costo de una reacción tardía y de la dependencia comercial con Estados Unidos.
El reto no es solo erradicar el brote, sino replantear la estrategia nacional de sanidad animal para evitar que futuras crisis vuelvan a poner en jaque la economía y la seguridad alimentaria del país.
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