Lakers, entre el presente y el futuro: los dilemas de LeBron James y Luka Dončić
Los Los Angeles Lakers atraviesan una temporada con números positivos, pero lejos de las aspiraciones históricas de la franquicia. Con marca de 26-17 y ubicados en el sexto lugar del Oeste, el equipo angelino ha demostrado competitividad, aunque sin señales claras de que pueda pelear seriamente por el título 18 de la NBA. A pesar de victorias importantes y del peso mediático que siempre acompaña a la franquicia, el rendimiento en la duela revela carencias estructurales difíciles de ignorar.
Más allá de las lesiones, el principal desafío radica en la falta de identidad colectiva. La llegada de Luka Dončić abrió una nueva ventana de futuro, pero el plantel fue diseñado antes de su arribo y no maximiza sus virtudes. La convivencia entre dos líneas de tiempo —el cierre de la carrera de LeBron James, en su temporada 23, y la construcción alrededor de una superestrella joven— ha generado inconsistencias ofensivas y una defensa frágil, reflejada en uno de los peores ratings defensivos de la liga. A esto se suma una baja efectividad en tiros de tres puntos, un aspecto clave en la NBA actual.
El contexto de la competencia tampoco favorece a los Lakers. La liga ha entrado en la era de los equipos largos, atléticos y polifuncionales, donde el modelo del Big 3 pierde vigencia frente a planteles más balanceados. Franquicias como Oklahoma City Thunder, San Antonio Spurs o Detroit Pistons han construido su éxito desde el draft y el desarrollo sostenido, mientras que los Lakers destinan casi el 49% de su masa salarial a Dončić y LeBron. Este desequilibrio económico limita la profundidad del roster y reduce el margen de maniobra.
En el plano organizacional, la presión recae sobre Rob Pelinka, responsable de un proyecto que, desde el título de 2019/20, no ha logrado consolidarse como contendiente real. La llegada de Dončić representa una oportunidad única para redefinir el rumbo, pero también plantea una disyuntiva: reforzar de inmediato para evitar una eliminación temprana en playoffs o apostar por liberar espacio salarial y construir, con paciencia, un equipo verdaderamente competitivo alrededor del esloveno.
Con la entrada de Mark Walter como nuevo propietario, los Lakers no perderán protagonismo ni ambición. Su historial ganador en otras ligas refuerza la idea de que habrá decisiones de fondo. El desafío será claro: establecer un plan sostenible, rodear a Dončić de jugadores atléticos, versátiles y eficientes, y aceptar que el futuro exige más equilibrio que nombres rutilantes. El camino no es sencillo, pero en Los Ángeles saben que, sin una dirección clara, cualquier ruta conduce al mismo destino.
