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Horner admite cuentas pendientes en la F1 y solo volvería para ganar

Christian Horner reconoció públicamente que extraña la Fórmula 1 y que siente que dejó asuntos pendientes en el campeonato, en su primera aparición mediática desde que fue destituido por Red Bull en 2025. El directivo británico, de 52 años, aseguró que su salida no se dio en los términos que hubiera deseado, aunque dejó claro que solo consideraría regresar si el proyecto tiene un objetivo claro: volver a ganar.

Tras 20 años al frente de Red Bull, Horner fue una de las figuras más exitosas de la era moderna de la F1, al supervisar la conquista de ocho títulos de pilotos y seis campeonatos de constructores. Su despido ocurrió meses después de una acusación interna por “conducta inapropiada”, señalamientos que siempre negó y por los que fue exonerado en dos ocasiones por un Comité de Conducta Independiente.

En declaraciones realizadas durante el Salón Europeo del Automóvil de Dublín, Horner afirmó que no tiene prisa por volver al paddock y que incluso podría dar por cerrada su carrera. Sin embargo, subrayó que aceptaría regresar únicamente si se presenta una oportunidad para trabajar con un equipo ambicioso, competitivo y con una mentalidad ganadora. También dejó abierta la posibilidad de participar como socio inversor, más que como simple empleado.

En ese contexto, Alpine confirmó recientemente que Horner forma parte de un grupo interesado en invertir en el equipo, que finalizó en el último lugar del campeonato de constructores la temporada pasada. Además, el británico ha sido vinculado con posibles movimientos hacia Aston Martin y Ferrari, lo que ha alimentado la especulación sobre su futuro inmediato en la máxima categoría.

Horner reconoció que, desde su salida oficial en julio, ha sido relacionado con prácticamente todos los equipos de la parrilla y aseguró que no podrá tomar ninguna decisión hasta la primavera. Finalmente, se refirió a su histórica rivalidad con Toto Wolff, director de Mercedes, a quien dijo respetar profundamente, al tiempo que defendió que la rivalidad es parte esencial del espectáculo: “La Fórmula 1 sería aburrida si todos fueran demasiado amables”, sentenció.