El toque de queda que nunca existió
Por más surreal que parezca, en Coatzintla el alcalde Jorge Alanís decidió estrenar su mandato con una recomendación digna de película de suspenso: “no salir de noche”. La sugerencia, lanzada sin protocolos ni respaldo institucional, generó inquietud en la población y abrió un debate innecesario sobre un supuesto toque de queda.
La gobernadora Rocío Nahle reaccionó con extrañeza y contundencia: “No existe autorización para un toque de queda”. Y tenía razón. En Veracruz, ni la inseguridad ni la ley justifican que un edil improvise medidas restrictivas de movilidad. Los índices delictivos en la región son preocupantes, sí, pero no más graves que en municipios vecinos como Poza Rica o Tihuatlán, donde nadie ha decretado que la ciudadanía se encierre a las diez de la noche.
El episodio revela dos cosas: la fragilidad de la comunicación política en algunos municipios y la facilidad con la que se puede sembrar alarma sin sustento. Alanís lleva apenas un mes en funciones y ya logró que la gobernadora tuviera que salir a desmentirlo públicamente.
Comentario
En un estado donde la inseguridad es tema serio y cotidiano, lo último que necesita la población es un alcalde jugando al sheriff de pueblo. Porque si de ocurrencias nocturnas se tratara, más que toque de queda, lo que hace falta es toque de realidad.
