Seattle impone su era en el Super Bowl 2026
Los Seattle Seahawks confirmaron su condición de potencia al imponerse con autoridad a los New England Patriots y conquistar el Super Bowl LX, el segundo título en su historia, en un partido que reflejó dominio total desde el inicio. La escuadra dirigida por Mike Macdonald marcó el ritmo con una actuación sólida y estratégica que neutralizó por completo al rival y dejó claro que su proyecto tiene presente y futuro en la NFL.
La clave del triunfo estuvo en la defensiva de Seattle, que modificó su estilo habitual para presionar de forma constante a la ofensiva de New England. El planteamiento funcionó a la perfección: siete capturas, dos balones sueltos forzados y una intercepción que condicionaron la noche del mariscal Drake Maye. El tackle defensivo Byron Murphy destacó el trabajo táctico del entrenador, al señalar que el equipo ejecutó un plan “magistral” que se reflejó en el marcador y en el control del partido.
Aunque la ofensiva no logró capitalizar todas sus oportunidades en la zona roja durante la primera mitad, Seattle mantuvo la ventaja gracias a su consistencia. El corredor Kenneth Walker III firmó una actuación determinante con 161 yardas totales y fue nombrado Jugador Más Valioso (MVP), impulsando el ritmo ofensivo en momentos clave. Sin embargo, el peso real del triunfo recayó en una defensiva que sostuvo el partido de principio a fin.
Jugadores como Devon Witherspoon fueron determinantes al presionar constantemente y provocar jugadas de impacto, incluyendo capturas y un balón suelto que derivó en anotación. El propio defensivo subrayó que lo importante fue el resultado colectivo y la demostración de que Seattle es el mejor equipo del momento, respaldado por una unidad joven, talentosa y con proyección.
En el ataque, el mariscal Sam Darnold cumplió con un papel prudente, evitando pérdidas y gestionando el partido bajo la premisa de no arriesgar ante el dominio defensivo. Con contrato accesible por dos temporadas más y tras una postemporada sin errores graves, su continuidad abre margen para que la franquicia fortalezca aún más su estructura, especialmente en el costado defensivo.
El trabajo de Mike Macdonald refuerza la percepción de que Seattle cuenta con una mente estratégica capaz de sostener una era competitiva. La combinación de juventud, talento y disciplina coloca a los Seahawks como un equipo que no solo ganó el Super Bowl, sino que proyecta continuidad. Para el resto de la liga, el mensaje es claro: esta versión de Seattle no parece ser pasajera, sino el inicio de un ciclo que apunta a dominar los próximos años en la NFL.
