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Sheinbaum abre debate sobre fracking en México: soberanía energética vs. impacto ambiental

Ciudad de México. — La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció que su gobierno analiza el uso del fracking como parte de una estrategia para fortalecer la soberanía energética del país. Aunque aclaró que “no hay una decisión tomada”, confirmó que un grupo de expertos estudia nuevas técnicas menos dañinas para el medio ambiente.

Actualmente, México depende en un 75–80% del gas natural importado desde Texas, lo que ha generado presiones sobre la política energética nacional. En su conferencia matutina, Sheinbaum señaló que el objetivo es producir más gas en territorio nacional, al mismo tiempo que se incrementa la participación de energías renovables. “Es un estudio, no una decisión, pero todo será transparente”, aseguró.

Un debate con posturas encontradas
La discusión sobre el fracking ha sido constante en México. Mientras el director de Pemex, Víctor Rodríguez, ha defendido la fractura hidráulica como una opción para nuevas reservas, la titular de la Secretaría de Energía, Luz Elena González, negó que se recurra a esta técnica.

El fracking, o fractura hidráulica, consiste en inyectar agua y químicos a gran profundidad para liberar gas natural atrapado en formaciones rocosas. Sus críticos advierten riesgos de contaminación de acuíferos y daños ambientales, mientras que sus defensores aseguran que nuevas tecnologías permiten reducir el uso de agua potable y emplear desechos procesados.

Obstáculos económicos y políticos
Aunque el gobierno analiza alternativas, los primeros contratos mixtos de exploración y explotación de hidrocarburos dejaron fuera el fracking, en parte por la polémica social y ambiental que genera. Además, Pemex enfrenta problemas financieros y operativos, lo que dificulta encontrar socios privados dispuestos a invertir en proyectos de alto riesgo.

Comunidades en la mira
Sheinbaum subrayó que cualquier decisión deberá contar con la aceptación de las comunidades afectadas. Sin embargo, organizaciones ambientalistas han advertido que el fracking podría agravar conflictos sociales en regiones donde ya existe oposición a proyectos extractivos.

Comentario
“Así que ahora el fracking es ‘por soberanía energética’. O sea, contaminar acuíferos pero con orgullo nacional.

Porque si el gas viene de Texas es dependencia, pero si lo sacamos rompiendo piedras aquí, es patriotismo.

La ironía es que Pemex ni socios tiene, ni dinero, ni credibilidad… pero eso sí, el fracking se estudia. Estudiar nunca contamina, ¿verdad?”