Liga MX 2026: el “ascenso y descenso” que cambiará de rostro
La Liga MX se encamina a vivir en 2026 un movimiento que muchos ya califican como un “ascenso y descenso disfrazado”, marcado no por la competencia directa en la cancha, sino por la compra y cesión de franquicias. En este escenario, Mazatlán F.C., último en la tabla de cocientes, estaría prácticamente sentenciado a dejar su lugar en el máximo circuito, mientras Atlante F.C. perfila su regreso tras más de una década de ausencia.
El contexto revive inevitablemente el recuerdo del último descenso deportivo en México, ocurrido en 2017, cuando Monarcas Morelia se salvó de perder la categoría gracias a un dramático gol de Raúl Ruidíaz en tiempo de compensación. Aquel episodio simbolizó la esencia competitiva del sistema tradicional. Sin embargo, la historia dio un giro en 2020, cuando la franquicia michoacana fue trasladada y dio origen a Mazatlán, que ahora enfrenta un destino similar, pero bajo reglas distintas.
Desde la suspensión del descenso en 2018, el castigo al peor equipo del cociente se transformó en una multa económica de 80 millones de pesos, medida que sustituyó la pérdida de categoría. Mazatlán ya cargó con esa penalización tras el Clausura 2025 y vuelve a ocupar el último puesto, con números que lo colocan como el principal candidato a abandonar la división. Aunque clubes como Santos Laguna y Puebla F.C. también registran bajo rendimiento, el panorama sinaloense luce más comprometido.
En contraste, Atlante ha construido argumentos sólidos en la Liga de Expansión MX. En los últimos torneos presume finales constantes y títulos recientes, además de liderar la tabla de coeficientes de su categoría con 145 puntos en 76 partidos. Su eventual retorno no respondería únicamente a una operación administrativa, sino también a méritos deportivos que respaldan su candidatura.
El debate de fondo se intensificó tras el fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo en 2025, que abrió la puerta al restablecimiento del ascenso bajo un sistema de certificación. Se proyecta que la Liga MX pueda ampliarse de 18 a 20 equipos a partir de 2028, permitiendo que clubes que cumplan requisitos financieros y de infraestructura ganen su lugar en la élite. Mientras tanto, la posible llegada anticipada de Atlante representaría una transición híbrida: un cambio de plaza que, aunque legal y pactado, evoca el antiguo modelo de descenso sin replicar su esencia competitiva.
Así, el futbol mexicano enfrenta una etapa de redefinición estructural. Entre la estabilidad financiera y la tradición deportiva, la Liga MX parece apostar por un esquema intermedio que mantiene vivo el concepto de movilidad entre divisiones, pero bajo nuevas reglas. Para quienes añoran el dramatismo de las últimas jornadas con la permanencia en juego, el recuerdo de aquellas gestas seguirá siendo parte de la memoria colectiva, mientras el sistema evoluciona hacia un modelo distinto.
