Empresarios exigen certidumbre rumbo a la revisión del T-MEC
Ciudad de México. A una semana de que arranque la primera ronda bilateral de negociación rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la Secretaría de Economía presentó los resultados de una consulta nacional con empresarios. El mensaje fue claro: eliminar incertidumbre, aranceles y asimetrías que afectan la competitividad de México frente a sus socios.
Consenso empresarial
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que más del 80% de los empresarios consultados consideran positivo el T-MEC, aunque señalaron áreas de mejora. Entre ellas destacan:
Reglas de origen: flexibilizar requisitos en sectores donde no existen insumos regionales.
Laboral: mejorar la aplicación de mecanismos para reducir asimetrías que suelen perjudicar a México.
Tecnología y medio ambiente: diseñar estrategias conjuntas para enfrentar retos globales.
Demandas clave
Los empresarios pidieron evitar aranceles que contradicen la esencia del tratado, así como prácticas restrictivas que elevan costos e incertidumbre en las cadenas productivas. También exigieron garantizar certidumbre en las decisiones trilaterales, para no quedar rezagados frente a competidores de la cuenca del Pacífico.
Ebrard subrayó que países asiáticos, como se discutió en la última reunión de APEC en Corea, avanzan con reglas estables y perfeccionadas, mientras que en Norteamérica persisten debates sobre normas básicas. “No podemos estar discutiendo reglas todo el tiempo, eso es una desventaja autoimpuesta”, señaló.
El reto político y económico
La revisión del T-MEC será un examen de la capacidad de México para defender sus intereses sin romper el equilibrio con Estados Unidos y Canadá. El sector privado busca certidumbre para planear inversiones de largo plazo, mientras que el gobierno intenta mostrar que puede ser un socio confiable en un contexto global cada vez más competitivo.
Comentario
Porque claro, nada dice “confianza empresarial” como tener que pedirle al gobierno que deje de cambiar las reglas cada seis meses. Los empresarios piden certidumbre, pero en México la certidumbre dura lo que un sexenio… o menos. Al final, parece que el verdadero tratado trilateral es entre la paciencia de los inversionistas, la improvisación política y la esperanza de que la próxima reunión no sea solo otra ronda de discursos
