La designación de Hernández en la ASF, triunfo político en medio de turbulencias
Ciudad de México. En Palacio Nacional se vive un ambiente de euforia tras la designación de Aureliano Hernández como nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). La decisión, gestada hace dos semanas con el impulso de Carlos Augusto Morales, se interpreta como un movimiento estratégico para reforzar el control político de la presidenta Claudia Sheinbaum en un terreno clave: la fiscalización y el combate a la corrupción.
La maniobra política
Fuentes cercanas al proceso señalan que los criterios fueron dos: lealtad absoluta al grupo compacto de Sheinbaum y la necesidad de balancear la influencia de Raquel Buenrostro, quien mantiene vínculos con Palenque y cuyo peso en temas de fiscalización preocupaba a la mandataria.
El camino de Hernández se allanó aprovechando las reticencias internas respecto a la reforma electoral. El mensaje fue claro: el gobierno podía aceptar diferencias en esa iniciativa, pero no podía permitir que se le negara un auditor propio. Con esa lógica se desactivaron perfiles impulsados por Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal y Andy López Beltrán.
El efecto sorpresa
Hasta el final, se mantuvo la percepción de que las opciones principales eran María Luz Mijangos o Juan José Serrano. El nombre de Hernández se reservó hasta último momento, generando un efecto sorpresa que consolidó la narrativa de triunfo político.
Un triunfo en medio del revés electoral
La designación llega justo cuando se anticipa el naufragio de la reforma electoral en la Cámara de Diputados. En el círculo cercano a Sheinbaum minimizan el traspié: “era una promesa de campaña y ya se cumplió”, aseguran, mientras destacan que la ASF es un espacio estratégico que ahora queda bajo control directo del oficialismo.
Prioridades presidenciales
La jornada refleja las prioridades de la mandataria: fortalecer la política económica —con reuniones con empresarios escandinavos— y ajustar la estrategia de seguridad —con encuentros con alcaldes de todo el país—. La ASF, por su parte, se convierte en una colina decisiva, pues ahí se concentran acuerdos políticos heredados de Andrés Manuel López Obrador con gobernadores y exgobernadores. La llegada de Hernández marca el inicio de una nueva etapa en esos entendimientos.
Comentario: Porque claro, nada dice “lucha contra la corrupción” como nombrar a un auditor por su lealtad política. En Palacio celebran la jugada como si fuera un campeonato mundial, aunque todos saben que la ASF debería ser árbitro, no jugador. Pero bueno, si la reforma electoral se hunde, siempre queda la opción de controlar la chequera… y de paso, el movimiento.

