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China aprueba la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnico

Beijing. El gobierno chino formalizó un giro decisivo en su política hacia las minorías étnicas con la aprobación de la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnico, que busca consolidar una identidad nacional única centrada en la mayoría Han. La normativa, aprobada por la Asamblea Nacional Popular, refuerza la estrategia de asimilación forzosa de los 56 grupos étnicos reconocidos oficialmente en el país.

Puntos clave de la nueva ley

Mandarín obligatorio: se establece como lengua común nacional en la educación y en los asuntos oficiales. Desde el nivel preescolar hasta el bachillerato, las clases deberán impartirse en mandarín, desplazando lenguas como el tibetano, el uigur o el mongol.

Lenguas minoritarias subordinadas: en espacios públicos donde se usen lenguas locales, el mandarín deberá tener “prominencia” en su colocación y orden.

Narrativa oficial: cualquier interpretación de la historia o la cultura que difiera de la versión aprobada por el Estado podrá ser castigada.

Lealtad política: los padres están obligados a guiar a sus hijos para “amar al Partido Comunista de China”.

Implicaciones
La ley refuerza el control del Partido Comunista sobre la educación, la cultura y la identidad nacional. Organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos han advertido que estas medidas profundizan la erosión de las lenguas y tradiciones de las minorías, además de consolidar un modelo de homogeneización cultural.

En regiones como Xinjiang, Tíbet y Mongolia Interior, donde ya existen tensiones por políticas de asimilación, la normativa podría intensificar el descontento social y las denuncias de represión cultural.

Comentario
China dice que promueve la “unidad y el progreso étnico”, pero en realidad parece más un manual de cómo borrar diferencias con brocha gorda. Al final, la diversidad cultural se reduce a un solo idioma, una sola historia y un solo partido. Porque claro, nada une más que obligar a todos a pensar igual.