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Escándalo en el k-pop: el caso de Open World Entertainment

La industria del k-pop ha sido escenario de uno de los escándalos más perturbadores cuando salieron a la luz las acusaciones contra la agencia Open World Entertainment. La compañía, que prometía convertir a jóvenes aspirantes en estrellas, terminó envuelta en un caso de abuso sexual que sacudió a la industria musical. Las denuncias apuntaron directamente contra su fundador y director ejecutivo, Jang Seokwoo, quien habría aprovechado su posición de poder para cometer agresiones contra aprendices que entrenaban para debutar como artistas.

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El escándalo comenzó a tomar fuerza en 2012, cuando el grupo The B.O.S.S, uno de los proyectos más conocidos de la agencia, ganaba popularidad en Japón gracias al sencillo “Jumping”. Sin embargo, días antes del lanzamiento de un nuevo álbum, los medios surcoreanos reportaron el arresto del CEO. Las autoridades investigaban denuncias de acoso y agresión sexual contra varias trainees —jóvenes que entrenaban para convertirse en idols— dentro de las instalaciones de la empresa ubicadas en el distrito de Gangnam, en Seúl.

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Durante las investigaciones, más de 20 personas ofrecieron testimonios ante la policía, señalando que los abusos habrían ocurrido durante años. De acuerdo con las declaraciones recopiladas, algunas víctimas afirmaron que fueron drogadas antes de ser agredidas, y que los hechos se habrían producido en distintas áreas del edificio, incluido un sótano y un salón de baile. Incluso se reveló que el directivo habría enviado mensajes a otros artistas para dirigir o participar en los ataques, mientras observaba lo ocurrido a través de cámaras de seguridad instaladas en la empresa.

Aunque el acusado negó inicialmente las imputaciones, el caso dio un giro meses después cuando, durante el proceso judicial, terminó admitiendo la mayoría de los delitos que se le atribuían. Finalmente, en 2013, un tribunal lo condenó a seis años de prisión por agresiones sexuales contra varias aprendices, algunas de ellas menores de edad. El caso dejó una profunda huella en la industria del entretenimiento surcoreano y reavivó el debate sobre la protección de jóvenes artistas dentro de las agencias de formación del k-pop.