México defiende aranceles mientras China los califica de barreras
Monterrey, Nuevo León. En el marco de la 82ª Asamblea de Caintra, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, defendió la imposición de aranceles de hasta 50% a más de 1,400 productos provenientes de países sin tratados comerciales con México, encabezados por China, como una medida para “corregir distorsiones del mercado”.
Contexto de la medida
En diciembre pasado, el Senado aprobó la propuesta de la Secretaría de Economía para elevar los aranceles. La decisión afecta importaciones de China, Corea del Sur, India, Indonesia, Rusia, Tailandia, Turquía, Taiwán y Brasil, entre otros.
El objetivo, según Ebrard, es nivelar el terreno de competencia frente a industrias extranjeras que operan con subsidios o ventajas fiscales. Ejemplificó con el caso del acero chino, cuyo precio ronda los 150 dólares, pero que no paga los mismos impuestos o recibe apoyos que distorsionan el mercado.
Reacción de Pekín
Este miércoles, el Ministerio de Comercio de China concluyó que las medidas mexicanas “constituyen barreras al comercio y la inversión”, tras una investigación iniciada en septiembre de 2025 bajo su Ley de Comercio Exterior. Pekín ya había calificado la decisión como “proteccionista”.
La postura mexicana
Ebrard aseguró que la medida no significa un conflicto directo con China:
“Pusimos gravámenes para que el piso, que está muy disparejo a favor de estas empresas, empiece a emparejarse. Ese es un derecho que México tiene. Nosotros no tenemos nada contra China ni contra ningún otro país”.
La presidenta Claudia Sheinbaum también ha reiterado que los aranceles “no están dirigidos a China”, sino a todos los países con los que México no mantiene tratados comerciales.
Implicaciones comerciales
La decisión se da en un contexto de presiones de Estados Unidos y en vísperas de la revisión del T-MEC. México busca proteger sectores estratégicos como textiles, calzado y acero, mientras intenta mantener un equilibrio diplomático con sus principales socios comerciales.
Comentario
México dice que no es contra China, China dice que sí lo es. En el fondo, los aranceles parecen más un partido de ping-pong diplomático: cada quien devuelve la pelota con su narrativa. Mientras tanto, el acero, los textiles y el calzado se convierten en los verdaderos protagonistas de la disputa.
