Industriales respaldan a Ebrard, pero advierten déficit político en la Ley de Infraestructura
Monterrey, Nuevo León. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este miércoles la nueva Ley de Infraestructura durante la asamblea de Caintra NL, con buena recepción inicial entre los industriales, aunque con reservas sobre la transparencia y certeza jurídica de sus mecanismos de contratación.

Una apertura hacia esquemas privados
Empresarios destacaron que la presidenta parece reconocer que “no todo en la era neoliberal era malo”, al retomar esquemas de asociaciones público-privadas (APP), similares a los impulsados en el sexenio de Enrique Peña Nieto. También valoraron su defensa del T-MEC y la disposición a abrir contratos con privados en Pemex.
El mensaje implícito, según los asistentes, es el mismo que en la Convención Bancaria de Cancún: detonar inversión para reactivar el crecimiento económico.
Dudas sobre la norma
Sin embargo, en Caintra NL señalaron que los términos de contratación y licitación planteados en la ley son demasiado discrecionales y opacos, lo que genera incertidumbre jurídica. Además, aunque Altagracia Gómez es vista como una interlocutora confiable, el secretario de Comunicaciones y Transporte, Jesús Esteva, despierta recelo por su cercanía con constructoras favorecidas en el pasado, como Mota-Engil.
Respaldo a Ebrard en el frente externo
Los industriales manifestaron apoyo al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien acompañó a Sheinbaum en Monterrey y lidera las negociaciones con Estados Unidos sobre el futuro del T-MEC. Reconocen que logró dar el “banderazo inicial”, pero advierten que antes de las elecciones de medio término en EE.UU., el presidente Donald Trump difícilmente firmará un nuevo acuerdo trilateral.
En Caintra consideran crucial que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, gane peso en las negociaciones, pues sería el más favorable al bloque trilateral.
Déficit político
Al igual que en Cancún, los industriales ven en Sheinbaum una orientación económica correcta, pero señalan un déficit político: la presidenta no logra controlar del todo al movimiento que la llevó al poder, lo que limita su capacidad de consolidar las reformas.
Comentario
Sheinbaum habla de inversión y APP, Ebrard negocia con Washington, y los industriales aplauden… pero con reservas. En México, las leyes nacen con discurso de modernidad y mueren en la opacidad de las licitaciones. El déficit político es claro: la presidenta quiere detonar inversión, pero aún no logra encender el motor de confianza.
