La apuesta ciudadana del PAN
Redacción y fotografía por: Mtro. Armando Garay
El anuncio del PAN de abrir sus procesos internos y candidaturas a la ciudadanía no militante representa un esfuerzo por reconectar con el electorado mexicano. Sin embargo, recordemos que ese regreso a la “ciudadanía” es en si la esencia de la fundación de Acción Nacional, esa esencia data de 1929, cuando su fundador Manuel Gómez Morín apelaba a un partido que fuera escuela de ciudadanía, y que, a su vez, se nutriera de los mejores liderazgos para aportar a la política y a nuestro país.
Dicho esto, Acción Nacional busca regresar a sus orígenes “ciudadanos” dejando de lado los arreglos cupulares y anti democráticos. Ahora después de las derrotas de 2024, donde Morena arrasó con mayoría calificada, Acción Nacional enfrenta una encrucijada existencial que requiere medidas drásticas o aceptar la irrelevancia política permanente.
La apertura ciudadana podría funcionar si viene acompañada de transformación estructural genuina. Estados como Chihuahua, donde nuestra gobernadora Maru Campos mantiene popularidad sostenida gracias a gestión eficiente y resultados concretos, demuestran que el electorado mexicano no rechaza automáticamente al PAN, rechaza el PAN que no resuelve problemas reales. Si la apertura ciudadana significa incorporar perfiles técnicos, líderes comunitarios con trayectoria comprobada, caras nuevas y frescas entonces puede convertirse en ventaja competitiva frente a Morena, cuyas candidaturas 2024 priorizaron lealtad sobre competencia.
El desafío está en la implementación. ¿Cómo garantizar que la selección de candidatos ciudadanos sea genuinamente democrática y no simplemente una simulación controlada por los poderes fácticos del partido?, ¿Cómo impedir que grupos de interés económico capturen estos procesos abiertos más fácilmente que bajo sistemas de militancia tradicional?
Pero podría ser como un arma de doble filo. Si el PAN abre procesos sin credibilidad real, generará el efecto contrario al deseado. Los votantes mexicanos han desarrollado detector sensible de simulación después de décadas de falsas promesas. Una apertura cosmética que termine imponiendo candidatos predeterminados destruiría cualquier credibilidad residual del partido y consolidaría la narrativa morenista de que “la oposición no aprende”.
La apertura ciudadana es condición necesaria pero no suficiente. Si el PAN la combina con renovación programática, abandono de dogmas neoliberales que ya no conectan, propuestas concretas en seguridad, salud y educación, y, sobre todo, selección de candidatos basada en mérito real, caras nuevas, perfiles frescos y no en cuotas de poder, entonces tiene posibilidades de recuperar terreno. Al tiempo.
