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15 Niños asesinados en Chihuahua: cifras que estremecen y casos que no se olvidan

Reportero de Policíacas

La violencia en Chihuahua ya no distingue edades y no respeta inocencias, como lo muestran las cifras oficiales de la Fiscalía General del Estado, que registra, desde 2018 a la fecha, 15 niñas y niños asesinados en las dos principales ciudades del estado, la capital y Juárez.

Todas las víctimas tenían entre tres meses y once años. Sí, tres meses.

Si la cifra estremece, no se digan las edades y la cruda realidad que queda expuesta, en la que ni las infancias están a salvo.

Los casos se han ido acumulando con los años, casi siempre entre titulares fugaces y luego el olvido.

En enero de 2018, una niña de siete años fue víctima de feminicidio.

Dos años después, en abril de 2020, otras dos menores -de cinco y seis años- fueron asesinadas en hechos distintos, pero igual de violentos.

Para 2021, la historia se repitió: una niña de once años perdió la vida en septiembre, víctima de la misma brutalidad que parece no tener freno.

Y en diciembre de 2023, el horror alcanzó niveles difíciles de dimensionar: dos víctimas más… una de ellas de apenas tres meses de edad.

Paralelamente, los homicidios dolosos han cobrado la vida de niños aún más pequeños: un bebé de un mes, otro de cuatro meses y niños de dos, cinco, seis, ocho y hasta once años.

Alarmante violencia contra los niños y niñas en las calles

Algunos casos se quedaron grabados en la memoria colectiva por su nivel de violencia. El de Christopher Raymundo, de seis años, cimbró a Chihuahua.

Fue asesinado por otros menores mientras jugaban “al secuestro”. Un “juego” que terminó en una golpiza mortal.

Otro caso que indignó fue el de Seyni Camila, de siete años.

La niña fue sustraída en pleno centro de la ciudad, a plena luz del día.

Su agresor fue condenado a 152 años de prisión, en uno de los fallos más severos en la historia reciente.

Pero ni la sentencia más alta alcanza a compensar la brutalidad del crimen.

En Ciudad Juárez, el caso de Rafita sigue siendo símbolo de terror: salió de su casa por tortillas… y nunca regresó.

Días después, su cuerpo apareció envuelto en plástico, golpeado y abandonado en un terreno baldío.

El responsable: un vecino.

Los que vivían con el enemigo en casa

Lo más inquietante en algunos casos no es sólo cómo murieron, sino quiénes los mataron.

En muchos casos, el agresor estaba dentro del círculo más cercano.

Los inocentes pequeños vivían con el enemigo en casa.

Como el doble homicidio de Jesús Octavio y Mayra Judith, hermanos de 12 y 9 años, encontrados sin vida, atados y envueltos en cobijas dentro de su propia casa.

El principal sospechoso: el padrastro.

O el caso de una niña de tres años en Ciudad Juárez, asesinada a golpes por su madre mientras el padre no hizo nada para detener la agresión.

Ambos fueron sentenciados.

¿Cuántos casos más ocurrieron antes… sin llegar a ese extremo?

Los casos más recientes: la violencia no se detiene

La violencia contra menores no es cosa del pasado, sigue presente en la sociedad chihuahuense.

En 2025, Jasiel Giovanny salió a jugar… y terminó muerto. Su cuerpo fue encontrado con huellas de violencia y agresión sexual.

Las investigaciones apuntaron a su propio entorno familiar.

Y el caso más reciente terminó de encender las alarmas: Eithan Daniel, de apenas 18 meses, fue asesinado y su cuerpo abandonado dentro de un costal en Ciudad Juárez.

Por este hecho, fueron detenidos cinco familiares, incluidos sus propios padres.

Cinco adultos involucrados en la peor de las atrocidades.

Las cifras estatales refuerzan el panorama: desde 2020, se han registrado 18 feminicidios y 54 homicidios dolosos de menores en Chihuahua.

Son números que deberían provocar una sacudida social, pero que, poco a poco, se han ido integrando a la rutina informativa.

Cada historia es única. Pero el patrón es el mismo: violencia extrema, impunidad parcial y entornos fallidos. Y víctimas que nunca tuvieron oportunidad.