Sheinbaum minimiza incendio en Dos Bocas mientras crecen dudas sobre seguridad en la refinería
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el incendio registrado en la refinería Olmeca de Dos Bocas, en Tabasco, fue controlado en aproximadamente dos horas y media, sin que se reportaran personas lesionadas, intoxicadas ni daños estructurales en las instalaciones principales.
El siniestro se originó en un área de almacenamiento de coque de petróleo, lo que activó protocolos internos de emergencia por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex), con la movilización de brigadas especializadas y más de un centenar de elementos de apoyo. Autoridades federales aseguraron que la refinería continúa operando con normalidad y que no existe riesgo para la población.
No obstante, el incidente ocurre en un contexto de repetidos eventos recientes dentro y en los alrededores del complejo, lo que ha intensificado el escrutinio público sobre su operación. Apenas semanas atrás, un incendio relacionado con residuos de hidrocarburos dejó cinco personas fallecidas en las inmediaciones de la misma refinería, sin afectar la infraestructura principal.
Además, este nuevo siniestro representa el segundo incendio en un lapso de pocas semanas, lo que ha encendido alertas sobre la consistencia de los protocolos de seguridad en una de las obras energéticas más importantes del país.
El caso también ha generado inquietud entre habitantes de la zona, quienes reportaron columnas de humo visibles a varios kilómetros, lo que provocó incertidumbre sobre la magnitud del incidente antes de la información oficial.
En el ámbito técnico, especialistas han comenzado a plantear dudas sobre las condiciones operativas del complejo. El analista energético Gonzalo Monroy advirtió que los incidentes podrían reflejar posibles fallas estructurales o “vicios ocultos” en la construcción o en los procesos industriales, señalando que ciertos indicios visibles, como el color del humo, podrían apuntar a problemas más profundos en el sistema de refinación.
A estas críticas se suma un debate más amplio que ha acompañado al proyecto desde su origen, relacionado con temas ambientales, costos y seguridad. La refinería ha sido cuestionada por su cercanía con zonas habitadas, antecedentes de contaminación y retrasos en su operación, así como por no alcanzar aún su capacidad total de producción.
Incluso recientemente se ha tomado la decisión de reubicar escuelas cercanas al complejo tras años de quejas por posibles afectaciones a la salud, lo que evidencia la presión social existente en torno a la operación de la refinería.
Pese a este contexto, el Gobierno federal sostiene que el incendio más reciente fue un evento controlado y sin consecuencias mayores, mientras continúan las investigaciones para determinar sus causas exactas y evaluar posibles medidas adicionales de seguridad.
