Search for:
  • Home/
  • Nacional/
  • ¡Bajo vigilancia! Medidas de Morena encienden alarma por control financiero y digital en México

¡Bajo vigilancia! Medidas de Morena encienden alarma por control financiero y digital en México

Redacción

El debate ya no es técnico ni jurídico. Es político. Y, sobre todo, es de poder. En el análisis realizado por Víctor Hernández y Jesús Alberto Hernández, el mensaje es claro: México está entrando en una etapa donde el Estado amplía su capacidad de control sobre la vida cotidiana de los ciudadanos.

Las piezas del rompecabezas comienzan a encajar. Por un lado, la decisión de la Suprema Corte que permite a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congelar cuentas bancarias sin orden judicial previa. En el discurso oficial, es una herramienta contra el crimen. En la lectura política, es una señal de que el gobierno puede intervenir directamente en el patrimonio de cualquier persona bajo sospecha, sin un juez de por medio en el momento inicial.

El problema no es menor. Se trata de una medida que tensiona principios básicos como la presunción de inocencia y el derecho de audiencia. En otras palabras, primero te bloquean… y después averiguas por qué.

Pero no es un hecho aislado.

A esto se suma la consolidación de la CURP biométrica, un documento que concentrará datos sensibles como huellas, rostro y otros identificadores únicos, y que será requisito para prácticamente cualquier trámite: desde servicios médicos hasta operaciones financieras. El ciudadano ya no solo será identificado: será registrado, verificado y rastreable.

El tercer elemento eleva aún más la preocupación. El registro obligatorio de telefonía móvil abre la puerta a la geolocalización en tiempo real, es decir, a la posibilidad de saber dónde estás, cuándo y con quién te mueves. Todo esto, bajo el argumento de combatir delitos como la extorsión.

El resultado es un ecosistema completo: dinero, identidad y ubicación, concentrados en distintos sistemas bajo control del Estado.

Aquí es donde el análisis político se vuelve incómodo. Porque la pregunta ya no es si cada medida, por separado, tiene justificación. La pregunta es qué ocurre cuando todas operan al mismo tiempo.

Para el oficialismo, encabezado por Morena, se trata de construir un Estado más eficaz, capaz de enfrentar al crimen organizado y modernizar la administración pública. Para la oposición, el panorama es otro: un modelo que avanza hacia un esquema de vigilancia estructural, donde el ciudadano queda expuesto frente al poder.

El contexto tampoco ayuda a disipar dudas. México ha sufrido filtraciones masivas de datos incluso en instituciones clave, lo que pone en entredicho la capacidad real del Estado para proteger la información que ahora busca concentrar. En un país donde la seguridad digital aún es frágil, el riesgo no es solo el control… sino también la fuga de datos hacia actores criminales.

Y hay otro ángulo igual de delicado: el económico. La posibilidad de que cuentas sean congeladas sin intervención judicial inmediata genera incertidumbre para inversionistas, en un momento donde la confianza es clave para el crecimiento.

El fondo del asunto es político y de largo alcance. Lo que está en juego es el equilibrio entre seguridad y libertad, entre eficacia gubernamental y derechos individuales.

Porque cuando el Estado puede bloquear tu dinero, conocer tu identidad biométrica y ubicarte en tiempo real, la discusión deja de ser técnica.

Se convierte en una pregunta de fondo ¿quién controla a quien tiene el control?