Ni un mes duran: vuelven a reparar rejas dañadas por motos en pleno centro histórico
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
Por segunda ocasión en menos de un mes, las rejas del desagüe pluvial ubicadas en la intersección de las calles Libertad y Segunda, en el centro histórico de Chihuahua Capital, han tenido que ser resoldadas debido a los daños recurrentes que presentan. Según lo documentado por este medio, el deterioro es causado principalmente por el tránsito constante de motocicletas y vehículos oficiales, así como por la instalación de estructuras durante eventos en la Plaza de Armas, que terminan por desgastar y desoldar las rejas.
En las últimas semanas, al no haber eventos masivos en la zona, el daño ha sido atribuido casi en su totalidad a vehículos motorizados, en especial motocicletas, que circulan por las áreas peatonales. El problema no se limita a las rejas: adoquines sueltos y quebrados también evidencian el peso y el tráfico indebido en espacios diseñados exclusivamente para peatones.

Esta situación pone en evidencia la falta de seguridad vial y de regulaciones efectivas para el tránsito en el centro histórico. La mayoría de los motociclistas que transitan por estas zonas son repartidores de plataformas como Didi Food, Uber Eats y Rappi, quienes, ante la necesidad de cumplir con tiempos de entrega y la amplitud de la zona peatonal, terminan dañando la infraestructura urbana.
Sin embargo, una solución radical, como restringir el acceso a estos trabajadores, podría tener un impacto negativo en la economía local. El gobierno municipal, en coordinación con Vialidad y Tránsito, enfrenta el desafío de encontrar un equilibrio: proteger la infraestructura sin afectar a los trabajadores que dependen de estas vías para realizar sus labores.
Es urgente que las autoridades implementen medidas claras y efectivas para regular el tránsito en el centro histórico, evitando que la falta de control siga generando daños a la infraestructura y, al mismo tiempo, garantizando que los repartidores puedan realizar su trabajo sin afectar su economía. La coordinación entre dependencias es clave para evitar que este problema persista y se agrave con el tiempo.
