Chihuahua, epicentro de tensiones por agentes muertos y colaboración con el Pentágono
Ciudad de México. La muerte de dos agentes vinculados a Estados Unidos en Chihuahua ha desatado un complejo entramado político y militar. Mientras la opinión pública se centra en si eran miembros de la CIA, en las Fuerzas Armadas mexicanas crece la preocupación por la exposición del alcance real de la colaboración con el Pentágono.
Diferencias en el gabinete y el Senado
En la Sedena consideran que el tema debió manejarse con discreción y agotarse en la reunión entre la gobernadora Maru Campos y el secretario de Seguridad Omar García Harfuch.
La decisión del Senado de citar a Campos el próximo martes se atribuye a la facción de Adán Augusto López Hernández, con el objetivo de favorecer las aspiraciones de Andrea Chávez en Chihuahua.
Generales advierten que profundizar en el caso pondría demasiado foco en maniobras conjuntas con agencias estadounidenses, algunas de las cuales no son conocidas por Palacio Nacional.
Filtraciones y presión internacional
La Sedena sospecha que la Casa Blanca filtró al Washington Post la información de que los agentes muertos pertenecían a la CIA, y que el Los Angeles Times amplificó la narrativa al revelar otros operativos. Según fuentes militares, Trump estaría midiendo la reacción del gobierno mexicano para evaluar la viabilidad de una mayor intervención del Pentágono en México.
Frentes abiertos
Internacional: La polémica con la ONU sobre desaparecidos en México alimenta el discurso intervencionista de Trump. Se teme que funcionarios del actual sexenio puedan ser señalados ante la Corte Penal Internacional en La Haya.
Interno: Generales advierten que la Ley de Seguridad Nacional aprobada en tiempos de López Obrador no encaja con la política actual, que ha permitido la llegada de militares estadounidenses con aval del Senado.
Un detalle clave
En círculos diplomáticos se asegura que los dos agentes muertos no eran estadounidenses, sino mexicanos capacitados por EU, un dato que estaría encriptado en los mensajes del embajador Ronald Johnson.
Comentario
El caso Chihuahua revela más de lo que el gobierno quisiera: un Senado que juega a la política, un Pentágono que mide reacciones y una Sedena que pide discreción. La soberanía se defiende en discursos, mientras las filtraciones cruzan fronteras.
