Sid Vicious: las últimas horas del músico antes de morir por sobredosis
La muerte de Sid Vicious continúa siendo uno de los episodios más trágicos y polémicos en la historia del punk. El bajista de la banda Sex Pistols falleció en febrero de 1979, apenas un día después de recuperar su libertad bajo fianza en Nueva York, mientras enfrentaba un proceso judicial por la muerte de su pareja, Nancy Spungen. El músico, cuyo nombre real era John Simon Ritchie, tenía apenas 21 años cuando perdió la vida a causa de una sobredosis de heroína.
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El caso se remonta a octubre de 1978, cuando Nancy Spungen fue encontrada sin vida en la habitación que ambos compartían en el hotel Chelsea, en Nueva York. La joven presentaba una herida de arma blanca en el abdomen y, tras el hallazgo, Sid Vicious fue detenido y acusado de asesinato en segundo grado. Aunque inicialmente declaró haber sido responsable del hecho, más tarde aseguró que se encontraba dormido al momento de la agresión. Durante los meses siguientes, el músico atravesó episodios de inestabilidad emocional, incluyendo un intento de suicidio y un periodo bajo supervisión psiquiátrica.
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El 1 de febrero de 1979, luego de salir nuevamente de prisión tras permanecer en Rikers Island por otros cargos relacionados con agresión, Sid pasó la noche en una reunión privada en Greenwich Village junto a su madre, Anne Beverley, y algunos conocidos. De acuerdo con testimonios posteriores, el músico parecía tranquilo durante parte de la velada. Sin embargo, cerca de la medianoche consumió heroína y sufrió una convulsión leve antes de ser dejado solo para descansar.
A la mañana siguiente, su madre encontró el cuerpo sin vida del artista. Las autoridades concluyeron que la causa de muerte fue una sobredosis accidental y descartaron un suicidio intencional. No obstante, con el paso de los años surgieron distintas versiones sobre el estado emocional del músico y el supuesto pacto que habría tenido con Nancy Spungen. La relación entre ambos estuvo marcada por excesos, conflictos y una fuerte dependencia emocional que terminó convirtiéndose en uno de los relatos más oscuros vinculados al auge de la escena punk de finales de los años setenta.
