Se toparon con la realidad.. y el norte.
Fotografía y redacción por: Mtro. Armando Garay
La imagen lo dijo todo: calles semivacías, contingentes raleados y una tribuna que retumbaba con más eco que entusiasmo. La marcha convocada por Morena en la capital chihuahuense resultó un espectáculo político de baja factura, y no precisamente por falta de recursos economicos para su organización, sino por algo mucho más profundo: el partido gobernante sigue sin entender al norteño.
El habitante del norte de México no es hostil a la política, pero sí es refractario a la política impostada. La cultura norteña se construyó sobre valores pragmáticos: el trabajo silencioso, la desconfianza al discurso hueco y una dignidad que se ofende fácilmente ante la movilización por decreto. Pedirle al chihuahuense que salga a marchar en nombre de un partido y con la sospecha de que muchos asistentes llegaron en camión pagado es un insulto a su idiosincrasia.
Morena domina con soltura la política del centro y el sur del país: la asamblea comunitaria, la mística colectiva, el fervor que se construye en plazas cargadas de historia. Ese modelo funciona en Oaxaca, en la Ciudad de México, en Tabasco. En Chihuahua, choca de frente con un electorado que valora la autenticidad por encima de la lealtad partidista, que prefiere a quien resuelve sobre quien arenga.
El resultado fue una marcha que no convenció ni a los propios. Los cuadros locales de Morena lo saben, aunque pocos lo admitirán en voz alta: trasplantar la liturgia política morenista al norte sin adaptación alguna produce exactamente este desastre, un acto que parece importado, ajeno, forzado. El desierto y el calor chihuahuense no perdonan la simulación, si no preguntele a los acarreados foraneos que no aguantaban el calor.
El hecho de que todos sus maximos aspirantes a la gubernatura y alcaldias de Chihuahua se hayan concentrado en la capital a una marcha, con la asistencia de su tlatoani Ariadna Montiel y el juniorzaso de Andy Lopez Beltrán y no hayan logrado mas de cinco mil asistentes les deberia preocupar.
Ahora, hay que ser francos, el sistema PAN en su conjunto de forma coordinada les jugo “bola dura” y los desarticulo por completo. Pero pues que esperaban los morenistas, ¿que se les pusiera alfombra roja?, ternuritas ingenuas.
Si Morena aspira a consolidar su presencia en Chihuahua, tendrá que aprender a hablar en norteño, y no nos referimos al acento norteño simulado de una senadora morenista. No es un problema de convocatoria; es un problema de código cultural. Y esa es una brecha que ningún camión rentado puede cerrar, al chihuahuense no le compras la conciencia con una despensa y 500 pesos. Al tiempo.
