El gobernador expuesto al ajedrez de su propio partido: movimientos en Monterrey y Guadalupe; Colosio decide en agosto
Monterrey, NL, 21/05/26 (Más).- El gobernador de Nuevo León, Samuel García, enfrenta un escenario político de máxima tensión con la 4T y con su propio partido, Movimiento Ciudadano (MC).
La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, organizó una reunión con diputados locales para intensificar las críticas contra García y exponer posibles irregularidades en su patrimonio. En paralelo, el líder histórico de MC, Dante Delgado, busca influir directamente en la sucesión estatal.
Delgado respalda la candidatura del senador Luis Donaldo Colosio y de Martha Herrera en Monterrey.
El movimiento recuerda lo ocurrido en Jalisco en 2023, cuando Enrique Alfaro intentó imponer a su sucesor, pero Delgado terminó colocando a Pablo Lemus.
En reuniones privadas, Delgado acusa que García “no lo escucha” y rechaza la candidatura de Mariana Rodríguez, pese a haber sido uno de sus principales impulsores mediáticos.
El dirigente de MC, Jorge Álvarez Máynez, se ha acercado a Delgado, aunque mantiene dudas tanto sobre Rodríguez como sobre Colosio, pues teme que su gestión en Monterrey lo exponga a una campaña dura del PRI-PAN y Morena.
En este tablero político, Colosio definirá en agosto si apuesta por Nuevo León o impulsa su proyecto en Sonora, donde encuestas lo favorecen. Máynez, por su parte, necesita retener Nuevo León en 2027 para mantener viva su aspiración presidencial rumbo a 2030.
Entre las alternativas, se menciona como “Plan C” al alcalde de Guadalupe, Héctor García, cercano a Delgado, aunque su prioridad es la reelección en un municipio clave. Al mismo tiempo, el secretario de Igualdad e Inclusión, Félix Arratia, ha ganado visibilidad con una agenda hiperactiva y comienza a sonar como opción para la candidatura estatal o para Monterrey.
Comentario editorial
El ajedrez político en Nuevo León exhibe la fragilidad de MC: Samuel García enfrenta fuego cruzado de Morena y de su propio partido, mientras Dante Delgado mueve piezas con la frialdad de quien ya impuso candidatos en otros estados. El dilema es claro: ¿será Colosio el rostro de la sucesión o se abrirá paso un “Plan C”? En cualquier caso, la ciudadanía parece quedar relegada a espectadora de un juego de poder que se decide en oficinas y no en las calles.
Cuando la política se convierte en ajedrez, los peones suelen ser los votantes.
