Sin Andy, Morena CDMX busca nueva brújula
La salida de Andrés Manuel López Beltrán de la Secretaría de Organización de Morena despejó dudas sobre su futuro político: se replegará a Tabasco para buscar una diputación federal. En la Ciudad de México, el vacío que deja Andy abre paso a una interna entre Ariadna Montiel y Luisa María Alcalde, ambas con aspiraciones a la Jefatura de Gobierno en 2027.
El episodio en la mañanera donde Claudia Sheinbaum confundió a Alcalde con María Luisa Albores fue interpretado como un desdén, y hasta como un recordatorio de que no todos los nombres pesan igual en el círculo presidencial.
La política chilanga se acomoda: sin Andy en el tablero, la sucesión de Clara Brugada se perfila como un duelo femenino. Montiel y Alcalde ya avisaron a Brugada de su intención de trabajar en las alcaldías rumbo a 2027, mientras la inminente renuncia de Héctor Díaz-Polanco a la dirigencia local busca equilibrar la cancha.
El detalle no menor: Díaz-Polanco llegó con el respaldo de las familias Alcalde Luján y los Martí, y se sostuvo gracias al apoyo de Andy. Sin ellos, Morena CDMX se enfrenta a un reacomodo inevitable.
Comentario editorial
La oposición se divierte con los lapsus presidenciales: “No se acuerda ni de su nombre”, ironizan, mientras en Morena se esfuerzan por convencer que todo es parte de un plan maestro. Claro, porque confundir a tu consejera jurídica con otra secretaria es la mejor estrategia de comunicación política.
Alcalde, que hace apenas un año era portada como la “todopoderosa lideresa”, ahora aparece desahuciada en Reforma. Montiel, por su parte, se mueve con discreción, como quien sabe que en política a veces gana el que menos ruido hace. Y Brugada, fiel a su estilo, exige relevos que beneficien a su grupo, porque en Morena la democracia interna siempre se cocina con receta casera.
Morena CDMX sin Andy es como un mariachi sin trompeta. La música sigue, pero el tono ya no es el mismo.
