Camiones viejos, fallas constantes y paradas abandonadas: las deudas pendientes del transporte urbano en Chihuahua
Nota y fotos por Silver Juárez Arce
Un camión urbano detenido mientras recibía reparaciones mecánicas sobre el cruce de Julián Carrillo y Sexta, en pleno Centro Histórico de Chihuahua, volvió a exhibir una problemática que miles de usuarios aseguran enfrentar diariamente: unidades envejecidas, constantes fallas mecánicas y una infraestructura de transporte que dista mucho de las promesas realizadas durante los procesos de modernización.
La escena observada este 18 de junio de 2026 no resulta extraordinaria para quienes utilizan el transporte público diariamente. Usuarios consultados por este medio señalan que es frecuente encontrar camiones detenidos por desperfectos mecánicos, operadores realizando reparaciones improvisadas o unidades que circulan con evidentes signos de desgaste.
Basta permanecer algunos minutos en diversas paradas de la ciudad para observar vehículos con carrocerías deterioradas, ruidos excesivos, vibraciones constantes, sistemas de suspensión desgastados y condiciones que generan cuestionamientos sobre la supervisión que reciben las flotillas concesionadas.

La legislación estatal establece que las unidades destinadas al transporte público deben operar en condiciones adecuadas de seguridad, funcionamiento y mantenimiento, además de cumplir con las revisiones e inspecciones correspondientes por parte de la autoridad. La Dirección de Transporte ha realizado operativos en diversas ocasiones para verificar estas condiciones e incluso ha advertido sobre sanciones y retiros de circulación cuando las unidades incumplen los requisitos establecidos. Sin embargo, la percepción ciudadana apunta a que la vigilancia sigue siendo insuficiente.
Las críticas no se limitan únicamente al estado de los camiones. Otro de los reclamos recurrentes se encuentra en las propias paradas del transporte público. En gran parte de la ciudad, los usuarios esperan el camión en espacios reducidos que únicamente cuentan con una señalización básica, sin bancas, sombra, protección contra la lluvia, iluminación adecuada o infraestructura que permita una espera digna y segura.
Para adultos mayores, personas con discapacidad, estudiantes y trabajadores que utilizan diariamente el servicio, las condiciones de muchas paradas representan una dificultad adicional, especialmente durante las altas temperaturas del verano o las bajas temperaturas del invierno chihuahuense.

El malestar ciudadano también está relacionado con los incrementos tarifarios autorizados en años anteriores. Durante las discusiones sobre el aumento del pasaje, autoridades y concesionarios plantearon compromisos de modernización, renovación vehicular y mejora en la calidad del servicio. Sin embargo, numerosos usuarios continúan preguntándose dónde se reflejan esos avances, ya que gran parte del transporte urbano convencional mantiene características similares a las observadas antes de los ajustes tarifarios.
Mientras el Gobierno del Estado ha destacado la incorporación de nuevas unidades para el sistema Bowí, incluyendo la entrega de 40 camiones modelo 2026 equipados con tecnología de monitoreo, accesibilidad y videovigilancia, la percepción de muchos usuarios es que la renovación del transporte convencional avanza a un ritmo mucho menor.
La imagen del camión averiado en el Centro Histórico terminó por convertirse en un recordatorio visible de una inconformidad que desde hace años se repite entre los usuarios: mientras las tarifas aumentan y las promesas de modernización continúan, buena parte del transporte urbano convencional sigue enfrentando cuestionamientos por el estado de sus unidades y la falta de infraestructura adecuada para quienes dependen diariamente del servicio.
