El carpintero de Tacuba que recorre Chihuahua en bicicleta
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
La Plaza de Armas de Chihuahua, en pleno centro histórico, bullía esta tarde miércoles 24 de junio de 2026 con el ir y venir de transeúntes, vendedores ambulantes y turistas que disfrutaban del ambiente primaveral. Sin embargo, entre el bullicio habitual, un personaje llamó mi atención: un hombre de aspecto sereno, sentado junto a una bicicleta cargada hasta los topes, como si llevara toda una casa a cuestas. Me acerqué con curiosidad y, tras un breve intercambio de saludos, supe que estaba frente a Jesús Quintana Caldera, un carpintero de Tacuba que ha hecho de su bicicleta su fiel compañera de viaje.
“Me llamo Jesús Quintana Caldera“, respondió con una sonrisa amplia cuando le pregunté su nombre. A su alrededor, la bicicleta era un despliegue de ingenio: alforjas repletas, una mochila, un camastro (una cama plegable) y hasta un dispositivo que, según me explicó, era una extensión de su celular para usarlo como mapa. “Transmite la pantalla del celular aquí”, señaló, mostrándome un artilugio casero que le permitía navegar sin soltar el manubrio. Su bicicleta, aunque sencilla, parecía tener historias que contar.
Jesús no es un ciclista común. Me contó que ha recorrido distancias que para muchos serían impensables: “He ido desde Guerrero hasta Tacuba“. Cuando le pregunté si se refería al estado de Guerrero, aclaró que hablaba del municipio de Guerrero, en el estado de Chihuahua, hasta su hogar en Tacuba. “Como unas 8 horas“, calculó con naturalidad, como si pedalear 8 horas seguidas fuera algo cotidiano. “Ocho horas, pedaleando machín”, le confirmé, y él asintió con orgullo.
Su bicicleta, que dijo haber comprado en 900 pesos en un ejido, le ha salido buena, aunque no recordaba la marca. “La compré allá en el ejido, pero me ha salido buena”, aseguró. En las alforjas, además de agua y comida, lleva lo necesario para sobrevivir en el camino. Cuando se le hace noche, simplemente arma su camastro y duerme donde sea. “Llega, arma una especie de casa de campaña, ahí duermo y todo”, explicó con una tranquilidad que denotaba años de experiencia.
Más allá de su vida nómada, Jesús es carpintero de oficio. “Carpintero“, respondió cuando le pregunté a qué se dedicaba. Aunque viaja constantemente, su hogar está en Tacuba colonia de la alcaldía Miguel Hidalgo, donde ejerce su oficio. Tiene aproximadamente 1 año desplazándose de esta manera. No supe si sus viajes son por trabajo, por placer o por una mezcla de ambos, pero su actitud despreocupada y su sonrisa sugerían que ha encontrado en esta vida una forma de libertad que pocos se atreven a experimentar.
Mientras me despedía, no pude evitar pensar en la paradoja de su existencia: un hombre que carga su casa en dos ruedas, que recorre kilómetros con una bicicleta de 900 pesos, y que encuentra en el camino su verdadero hogar. Jesús Quintana Caldera, el carpintero de Tacuba, es un recordatorio vivo de que la vida no siempre se mide en posesiones, sino en las huellas que deja el pedalear sin prisa.
