Morena y la presión sobre Durazo: el tablero de 2027
La política interna de Morena atraviesa un momento de tensión. Alfonso Durazo Montaño, gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional del partido desde 2022, enfrenta crecientes presiones para dejar el cargo. El Consejo es la máxima instancia de dirección morenista y su control resulta clave para la definición de candidaturas rumbo a 2027.
Durazo, heredero directo del obradorismo, carga con señalamientos desde Estados Unidos que, aunque él ha desmentido, han debilitado su posición. Versiones sobre la cancelación de su visa, supuestos vínculos con agencias de seguridad norteamericanas y hasta rumores de listas negras lo han colocado bajo la lupa. En la 4T, cada nuevo señalamiento se convierte en munición política.
En este contexto, Adán Augusto López y Ricardo Monreal han encontrado un punto de coincidencia: promover al veracruzano Sergio Gutiérrez Luna como relevo en la presidencia del Consejo Nacional. Gutiérrez Luna, exrepresentante de Morena ante el INE y expresidente de la Cámara de Diputados, cuenta con experiencia institucional y cercanía con ambos liderazgos.
La jugada tiene un objetivo claro: recuperar influencia en la designación de candidaturas, un terreno que Ariadna Montiel y Citlalli Hernández han dominado con el respaldo de Palacio Nacional. Para Monreal y Adán Augusto, desplazar a Durazo sería abrir una ventana de negociación en un partido donde las decisiones se concentran cada vez más en un núcleo reducido.
El desenlace no es menor. El Consejo Nacional define reglas, perfiles y equilibrios internos. Si Durazo cae, Morena entrará en una nueva etapa de reacomodos que marcarán la ruta hacia las elecciones de 2027.
Claves del tablero interno:
Durazo Montaño: debilitado por señalamientos externos, pero aún con respaldo en Sonora.
Adán Augusto y Monreal: aliados coyunturales para impulsar a Gutiérrez Luna.
Ariadna Montiel y Citlalli Hernández: controlan la toma de decisiones con aval presidencial.
Consejo Nacional: órgano estratégico para definir candidaturas y mantener cohesión partidista.
El pulso por el Consejo Nacional es, en realidad, un pulso por el futuro de Morena. Y como suele ocurrir en la política mexicana, las presiones externas terminan siendo el catalizador de las disputas internas.
