Sin casa, sin teléfono y con dos niños: familia desplazada busca empezar de nuevo en Chihuahua
Nota y fotos por Silver Juárez Arce
Sentados sobre el suelo, recargados en uno de los muros de la Catedral Metropolitana de Chihuahua, una pareja observaba el ir y venir de las personas mientras sus dos pequeños hijos permanecían a su lado. No pedían dinero. Esperaban algo distinto: una oportunidad para trabajar y comenzar de nuevo, después de abandonar Cuauhtémoc a causa de la violencia.
La familia llegó recientemente a la ciudad de Chihuahua con la esperanza de encontrar empleo y un lugar donde establecerse. Durante una entrevista realizada en el Centro Histórico, el joven padre de familia explicó que decidieron salir de Cuauhtémoc porque la situación de inseguridad se volvió insostenible para ellos.
Con la voz entrecortada y visiblemente afectado por la incertidumbre, relató que su principal preocupación son sus hijos, de cuatro y siete años de edad, a quienes busca ofrecerles un entorno más seguro.
Al ser cuestionado sobre dónde habían pasado la noche, comentó que fue gracias a la solidaridad de varias personas que lograron descansar en una vivienda de la colonia Campesina, ya que al llegar a la capital no contaban con un lugar donde quedarse.
Este martes permanecían a las afueras de la Catedral con la esperanza de encontrarse con algún conocido que pudiera ayudarlos a conseguir trabajo. El hombre explicó que no cuenta con teléfono celular ni con un domicilio fijo, por lo que, de momento, esa zona del Centro Histórico sería el único lugar donde podrían ser localizados.

Durante la entrevista señaló que está dispuesto a desempeñar cualquier trabajo con tal de sacar adelante a su familia. La falta de recursos económicos y la incertidumbre sobre dónde pasarán las próximas noches hacen aún más difícil su situación.
El caso refleja una problemática que continúa presente en Chihuahua: el desplazamiento de familias que abandonan sus comunidades debido a la falta de trabajo y la violencia generada por grupos delictivos.
Durante 2026, autoridades han reportado nuevos desplazamientos de habitantes de municipios serranos y de comunidades afectadas por la disputa entre grupos criminales. Municipios como Guadalupe y Calvo, Moris, Uruachi, Madera y Guazapares continúan registrando episodios de violencia que han obligado a numerosas familias a abandonar sus hogares para resguardar su integridad. Asimismo, Cuauhtémoc se ha mantenido como uno de los municipios que recibe y también expulsa población desplazada debido a la cercanía con las zonas de conflicto y a la movilidad provocada por la inseguridad.
Tan solo durante este año se han documentado nuevos casos relacionados con enfrentamientos armados, amenazas y el control territorial ejercido por grupos delictivos en la Sierra Tarahumara, una situación que obliga a muchas familias a dejar atrás su patrimonio, sus empleos y su forma de vida para buscar refugio en ciudades como Chihuahua capital, donde comienzan prácticamente desde cero.
Mientras el Centro Histórico seguía su ritmo habitual, la familia permanecía sentada frente a la Catedral esperando que alguien les ofreciera una oportunidad de trabajo. Para ellos, ese empleo representa mucho más que un ingreso económico: significa la posibilidad de recuperar la estabilidad que la falta de trabajo y la violencia les arrebató.
