Grafitis se apoderan del Centro de Chihuahua; persisten pese a cámaras de vigilancia y patrullajes
La presencia de grafitis continúa deteriorando la imagen del Centro Histórico de Chihuahua, donde muros, barandales, postes, bancas, fachadas de comercios e infraestructura pública han sido vandalizados de manera constante, pese a tratarse de una de las zonas con mayor presencia de cámaras de videovigilancia y recorridos de las corporaciones de seguridad.
Durante un recorrido realizado por este medio se constató que la avenida Independencia, en el tramo comprendido entre las calles Gómez Farías y Ojinaga, presenta decenas de pintas sobre ambos lados del paso deprimido, mejor conocido como túnel de la Independencia, donde prácticamente los barandales metálicos y muros de concreto han sido cubiertos por grafitis.
La problemática no se limita al exterior. En el interior del túnel también han aparecido pintas sobre los muros, algunas de las cuales ya fueron cubiertas por cuadrillas del Gobierno Municipal. Sin embargo, conforme transcurren las semanas vuelven a surgir nuevas intervenciones, obligando nuevamente a destinar recursos públicos para restaurar la infraestructura.

Uno de los grafitis que más se repite en distintos puntos del primer cuadro de la ciudad corresponde a una firma elaborada con letras estilizadas que se lee como “D4PLO”, misma que aparece en bardas, muros, postes y espacios públicos del Centro Histórico.
Durante la investigación realizada para esta nota, este medio localizó perfiles públicos en redes sociales atribuidos a un tatuador originario de la Ciudad de México que actualmente ofrece sus servicios en Chihuahua, donde se observan fotografías y videos en los que aparece realizando grafitis, colocando calcomanías y escribiendo frases sobre infraestructura urbana y fachadas de la ciudad. Incluso, en algunas publicaciones se aprecia cómo estas acciones son realizadas en distintos puntos del Centro Histórico. Hasta el momento, no existe información pública sobre alguna investigación o sanción relacionada con dichas publicaciones.
Además de la avenida Independencia, también se localizaron grafitis sobre infraestructura urbana en Paseo Victoria, Paseo Libertad, la calle Morelos, detrás del Teatro de la Ciudad, así como en postes, bancas, paredes y diversas estructuras del Centro, donde incluso pueden observarse pequeñas pintas realizadas con brocha o pincel.

La situación ha comenzado a generar cuestionamientos entre ciudadanos y comerciantes, quienes consideran contradictorio que estas acciones continúen registrándose en una zona donde existe una importante cobertura de videovigilancia y constante presencia de elementos de seguridad.
Si bien resulta imposible mantener un policía en cada calle durante las 24 horas del día, ciudadanos consideran que las cámaras instaladas en el Centro Histórico deberían contribuir a identificar a quienes constantemente dañan el patrimonio urbano, especialmente cuando algunas de estas acciones son difundidas por los propios autores a través de redes sociales.
Los comerciantes también resienten el problema. Cada nuevo grafiti representa gastos adicionales para volver a pintar fachadas y cortinas metálicas, inversión que en muchos casos termina perdiéndose cuando los inmuebles son nuevamente vandalizados pocos días después.

Más allá del impacto visual, los grafitis afectan la percepción del Centro Histórico como uno de los principales atractivos turísticos y comerciales de Chihuahua. Una imagen urbana deteriorada proyecta descuido y resta valor a los trabajos de rehabilitación que constantemente realizan las autoridades municipales para conservar en buenas condiciones este sector de la ciudad.
Mientras el Municipio continúa destinando recursos para rehabilitar espacios públicos, pintar infraestructura y mejorar la imagen del Centro Histórico, la aparición constante de nuevas pintas mantiene abierto el debate sobre la efectividad de las estrategias de vigilancia y la necesidad de aplicar sanciones a quienes dañan bienes públicos y privados, con el objetivo de evitar que el gasto público y el patrimonio de comerciantes continúen viéndose afectados por actos de vandalismo que, hasta ahora, parecen permanecer en la impunidad.



