Basura rebasa al Centro Histórico de Chihuahua; infraestructura insuficiente convierte los corredores peatonales en puntos de acumulación de residuos
Cartones apilados, bolsas de basura acumuladas durante horas e incluso días y malos olores se han convertido en parte del paisaje cotidiano del Centro Histórico de Chihuahua, donde la falta de infraestructura para el manejo de residuos está rebasando la capacidad de una de las zonas comerciales y turísticas más importantes de la capital.
El problema es visible en distintos puntos del primer cuadro de la ciudad, especialmente en los cruces de Tercera y Juárez, Tercera y Aldama, Quinta y Juárez y Quinta y Aldama, así como en los corredores peatonales de Paseo Libertad y Paseo Victoria, por donde diariamente transitan miles de personas entre comercios, restaurantes, oficinas y espacios turísticos.
La acumulación de residuos no obedece a que los comerciantes arrojen basura indiscriminadamente a la vía pública. Por el contrario, el problema tiene su origen en una realidad que se repite todos los días: el Centro Histórico no cuenta con la infraestructura suficiente para manejar el volumen de residuos que generan decenas de restaurantes, cafeterías, tiendas de ropa, comercios y establecimientos de distintos giros.

Cada mañana, cientos de negocios desempacan mercancía, retiran embalajes y generan grandes cantidades de cartón, plástico y otros residuos comerciales. Sin espacios adecuados para concentrarlos de forma temporal y con rutas de recolección que resultan insuficientes para la dinámica de la zona, la basura termina acumulándose en esquinas y áreas de paso, ofreciendo una imagen que dista mucho de la ciudad turística que constantemente promocionan las autoridades.
La situación es aún más evidente en Paseo Libertad y Paseo Victoria, corredores completamente peatonales donde los camiones recolectores no pueden ingresar con facilidad debido a las características del espacio urbano. En esos sectores, personal de Servicios Públicos Municipales realiza la recolección de manera manual, empujando pequeños carros contenedores entre los transeúntes para retirar la basura negocio por negocio. Aunque estas cuadrillas trabajan diariamente, el sistema ha quedado rebasado por la cantidad de residuos que se generan.



Otro problema que agrava la situación es la escasez de botes de basura para uso de peatones. Los pocos que existen resultan insuficientes y varios han quedado inutilizados tras incendiarse. En algunos casos, los daños son consecuencia de actos vandálicos y, en otros, porque personas arrojan colillas de cigarro aún encendidas al interior de los contenedores, provocando que el plástico se derrita y queden completamente inservibles.
Esta situación también pone en entredicho la vigilancia que existe en el primer cuadro de la ciudad. A pesar de que el Centro Histórico cuenta con presencia permanente de corporaciones de seguridad y sistemas de videovigilancia, el deterioro del mobiliario urbano y el vandalismo contra los contenedores de basura continúan presentándose sin que exista una solución definitiva.

La problemática contrasta con los proyectos impulsados por el Fideicomiso del Centro Urbano e Histórico de la Ciudad de Chihuahua, encabezado por Patricio Martínez, organismo que ha planteado diversas acciones para fortalecer la imagen del primer cuadro de la ciudad. De igual forma, COCENTRO, organismo que representa a los comerciantes establecidos del Centro Histórico, ha participado en mesas de trabajo y proyectos de mejora para esta zona estratégica.
Sin embargo, la realidad cotidiana evidencia que la coordinación entre el Gobierno Municipal, el Fideicomiso y COCENTRO aún no se refleja en soluciones para uno de los problemas más visibles del Centro.

Resulta contradictorio que mientras se destinan recursos para rehabilitar fachadas, promover corredores turísticos y atraer visitantes, la basura permanezca durante horas o incluso días en espacios que deberían representar la mejor imagen de Chihuahua.
El crecimiento comercial del Centro Histórico exige una estrategia distinta a la que actualmente existe. La instalación de estaciones de acopio temporal, contenedores con mayor capacidad, más puntos para depositar residuos y rutas especiales de recolección para corredores peatonales ya no representan un lujo, sino una necesidad para evitar que la basura continúe formando parte del paisaje diario del principal destino turístico y comercial de la ciudad.
