Colosio en Sonora: la jugada que incomoda a Durazo y agita a Morena
Redacción por: César Olvera
En Sonora, la política se ha convertido en un tablero de ajedrez donde cada movimiento genera sospechas y conspiraciones. La última pieza en juego es el senador de Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas, cuyo desembarco en la entidad ha provocado un terremoto interno en Morena y ha puesto al gobernador Alfonso Durazo en el centro de las críticas.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad revelan que, en la última semana, al menos dos emisarios ligados a figuras morenistas solicitaron encuentros con Omar García Harfuch para entregarle información “urticante” sobre Durazo. El secretario rechazó reuniones en persona, pero aceptó recibir los datos, fiel a su estilo de policía meticuloso. Esta postal se repite en varios estados: cuando la interna morenista se enciende, los adversarios buscan a Harfuch para debilitar a los gobernadores de la 4T.
El malestar en Sonora tiene nombre y apellido: Colosio. En las filas de Morena no se acepta que Durazo haya abierto la puerta al senador como posible candidato a la gubernatura. La filtración en prensa de los gastos millonarios en publicidad oficial del gobierno estatal solo avivó las tensiones.
En los pasillos políticos circula una tesis explosiva: Durazo estaría promoviendo a Colosio como parte de un acuerdo con agencias estadounidenses, entregando un estado clave a cambio de tranquilidad judicial al otro lado de la frontera. Desde el círculo cercano al gobernador, sin embargo, se sostiene otra versión: insertar a Colosio en Sonora para dividir el voto opositor, particularmente frente a un candidato competitivo del PAN.
La lógica no es descabellada. Ninguno de los aspirantes de Morena —ni el alcalde Javier Lamarque, ni la senadora Lorenia Valles, ni la exdiputada Célida López— figura con fuerza en las encuestas. Colosio, en cambio, representa juventud, apellido histórico y un capital político que incomoda tanto a la oposición como a la 4T.
El trasfondo personal también pesa. La relación entre Durazo y García Harfuch nunca fue tersa: cuando ambos coincidieron en el ámbito de seguridad federal y capitalino, las fricciones fueron constantes. Durazo sospecha que Harfuch bloqueó su acceso al gabinete de Claudia Sheinbaum, usando como argumento un supuesto frente judicial en Estados Unidos.
La pregunta que domina la contienda es inevitable: ¿hasta qué punto Durazo está señalado por Washington? El gobernador reaccionó con dureza al reportaje de Los Ángeles Times que aseguró la cancelación de su visa, pero lo cierto es que no volvió a cruzar la frontera.
En Sonora, la política se cocina con fuego alto y los ingredientes son cada vez más picantes. Y mientras Colosio sonríe en las fotos, Durazo mastica la incomodidad de ver cómo su propio partido lo acusa de abrirle la puerta al heredero de un apellido que nunca pasa de moda.
Comentario: Al final, parece que en Morena no saben si pelear contra la oposición… o contra sí mismos.
