Tabasco enrarecido: Andy López Beltrán y las sombras del obradorismo
El clima político en Tabasco, considerado el corazón del obradorismo, atraviesa una etapa de tensión y episodios estridentes que han colocado a Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, en el centro de las miradas. Su desembarco en la arena local coincide con hechos que han dado color y polémica: la fuga del empresario Raúl Rocha Cantú, exdueño del certamen Miss Universo; la aparición del gobernador Javier May en un vuelo comercial portando un reloj valuado en 20 mil dólares; y el vacío de liderazgo en Morena estatal, donde nadie levanta la mano para dirigir el partido.
A diferencia de incursiones anteriores en otros estados, López Beltrán se muestra más abierto y comunicativo en sus recorridos. En reuniones privadas ha dejado claro que no pretende protagonizar episodios que incomoden a Palacio Nacional, consciente de que su eventual candidatura a la Cámara de Diputados no genera simpatía en las altas esferas.
En las últimas semanas, Andy ha sistematizado la idea de que su irrupción en la vida pública es boicoteada por el entorno presidencial. A esa maquinaria atribuye sus desventuras electorales en Durango y Coahuila, así como la filtración de sus fotografías en Asia durante el verano pasado. Receloso, interpreta incluso la caída en desgracia de Rocha Cantú —acelerada por la Fiscalía General de la República— como una maniobra lista para estallar en su contra en la previa electoral.
El exsecretario de Organización de Morena ha deslizado que recientemente viajó a Estados Unidos en avión privado, sin inconvenientes judiciales. Sin embargo, quienes lo escucharon se preguntan por qué no grabó un video que confirmara esa incursión. Andy entiende que los viajes al vecino del norte son un arma de doble filo: despejan sospechas, pero instalan otras más graves, como la duda de una posible colaboración con autoridades extranjeras. Las grabaciones de Marina del Pilar han reforzado esos temores en la constelación oficialista.
En Tabasco, epicentro del drama de La Barredora, cualquier contacto con Estados Unidos tiene efectos fulminantes. Andy navega entre las huestes de Javier May y el grupo de Adán Augusto López Hernández, aunque cerca suyo señalan que la dirigente panista que expuso al gobernador con su reloj de lujo es cercana al exsecretario de Gobernación. Por ello, Adán Augusto no tendría margen para colocar al próximo dirigente estatal de Morena, cargo que permanece vacante y que se ha convertido en el botín más codiciado de la política local.
La política tabasqueña, convulsionada y llena de sospechas, coloca a Andy López Beltrán en un delicado equilibrio: entre la sombra de su apellido y las intrigas de un partido que, en su propio bastión, parece no encontrar rumbo.
Comentario: En Tabasco, hasta los relojes marcan la hora de la discordia… y parece que siempre es hora de pleito.
