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Cantón ofrece el Instituto Belisario para asegurar la Mesa Directiva del Senado.

El próximo lunes se definirá la nueva conformación de la Mesa Directiva del Senado y las negociaciones se aceleran. El senador Óscar Cantón busca quedarse con la presidencia de la Cámara Alta y, según fuentes parlamentarias, puso sobre la mesa uno de los principales botines políticos: el Instituto Belisario Domínguez.

El Instituto como moneda de cambio
Cantón ofreció posiciones de alto nivel dentro del Belisario, donde existen decenas de plazas con salarios cercanos a los 70 mil pesos mensuales.

Históricamente, el instituto ha servido para respaldar proyectos políticos en los estados, incorporando operadores territoriales que reciben un puesto y trabajan en paralelo en campañas locales.

La maniobra busca destrabar la resistencia del senador mexiquense Higinio Martínez, cuyo voto puede resultar clave en la elección.

La carta de Higinio Martínez
Una de las alternativas en negociación es ofrecerle la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos, actualmente vacante tras la salida de Enrique Inzunza de la bancada de Morena.

Higinio no preside actualmente ninguna comisión de peso; su principal posición es la Comisión Bicameral para la Evaluación de la Fuerza Armada en Seguridad Pública, que permanece sin funcionamiento.

La posibilidad de quedarse con Estudios Legislativos, sumada a los espacios del Belisario, aparece como salida para cerrar la negociación.

Antecedentes
Tradicionalmente, el Instituto Belisario quedaba en manos de la segunda fuerza del Senado.

Sin embargo, Adán Augusto López estableció que correspondía a Morena, dado que el partido no contaba con mayoría absoluta.

Ahora Cantón busca utilizar ese espacio para asegurar apoyos antes de la definición del lunes.

Comentario: El Senado se prepara para votar su Mesa Directiva, pero la verdadera batalla no está en el pleno, sino en los pasillos del Belisario Domínguez. Plazas, comisiones y promesas se reparten como fichas de ajedrez. En este juego, la “unidad legislativa” parece más un mercado de favores que un proyecto institucional.