Déficit fantasma, Barclays y la encrucijada de Pemex
Por: César Olvera
El Presupuesto 2027 llegó con lecturas encontradas: mientras algunos analistas ven en sus supuestos una base realista que calma mercados, otros advierten que la consolidación fiscal sigue siendo insuficiente y que la persistente carga de Pemex mantiene la vulnerabilidad del perfil crediticio mexicano.
Lectura mixta del mercado
Mercados: la recepción del Paquete Económico fue de neutral a positivo, según Gabriel Casillas de Barclays.
Déficit 2027 (RFSP): proyectado en 3.9% del PIB; Hacienda plantea una senda que lo llevaría a 3.7% en 2028 y a 3.1% en 2032.
Propuesta de Barclays: para contener el riesgo crediticio, sería necesario reducir el déficit a 3.5% en 2028 y continuar la convergencia hacia 3–3.5%.
Deuda: Casillas estima que, si el déficit sigue disminuyendo, la deuda podría estabilizarse alrededor de 55% del PIB; el Paquete Económico proyecta una deuda que podría cerrar el sexenio en 56.4%.
Voces del mercado y del gobierno
Gabriel Casillas (Barclays)
Casillas considera que los supuestos macroeconómicos del presupuesto —ingresos, crecimiento, tipo de cambio e inflación— son realistas y alineados con el mercado, lo que explica la recepción relativamente positiva. En su lectura, la trayectoria fiscal planteada permitiría estabilizar la deuda en torno a 55% del PIB si el déficit continúa reduciéndose hasta situarse entre 3.5% y 3% en 2028.
Hacienda
Edgar Amador defendió la estrategia de convergencia paulatina y resaltó avances acumulados en la reducción del déficit. Sin embargo, las metas oficiales para 2028 (3.7%) quedan por encima de lo que Barclays considera necesario para minimizar riesgos crediticios.
Organismos empresariales
Coparmex y el CCE subrayaron la prioridad de mantener el grado de inversión, en un contexto donde dos calificadoras ubican a México a un solo escalón del grado de inversión y S&P mantiene perspectiva negativa.
¿Neutralidad suficiente o riesgo latente?
Por qué algunos ven riesgo
Consolidación lenta: la reducción del déficit se posterga por tercera ocasión, lo que erosiona la credibilidad de una hoja de ruta clara hacia 3% del PIB.
Rigidez del gasto: la capacidad de ajuste es limitada; sin reformas de recaudación o recortes estructurales, el margen fiscal se reduce.
Pemex: la petrolera sigue siendo una fuente de incertidumbre fiscal; su dependencia del erario y la posibilidad de choques en precios del petróleo agravan el panorama.
Por qué otros ven señales positivas
Supuestos realistas: la congruencia entre las cifras del presupuesto y las expectativas del mercado reduce el riesgo de revisiones bruscas.
Estabilización posible: si el déficit efectivamente converge hacia 3.5–3%, la deuda podría estabilizarse en niveles manejables (≈55% del PIB), según Barclays.
Escenario optimista
Déficit en descenso sostenido hacia 3–3.5% en 2028, crecimiento cercano o superior a 2%, y control sobre las necesidades fiscales de Pemex: deuda estabilizada y grado de inversión preservado.
Escenario base
Consolidación más lenta, deuda en ascenso hacia niveles superiores a 55% del PIB, mayor prima de riesgo pero sin un evento crediticio inmediato.
Escenario adverso
Choque externo (caída del precio del petróleo, depreciación abrupta del tipo de cambio) o incumplimiento de la senda de déficit: deuda bruta se acerca a 60% del PIB y la presión sobre la calificación se intensifica.
Conclusión
El Presupuesto 2027 ofrece elementos que tranquilizan y otros que inquietan. La lectura de Barclays, representada por Gabriel Casillas, muestra que la estabilización de la deuda en torno a 55% del PIB es factible, pero condicionada a una reducción continua del déficit hasta niveles cercanos a 3.5–3% en 2028. Esa condición choca con metas oficiales ligeramente más laxas y con la persistente incertidumbre sobre Pemex, que sigue siendo el talón de Aquiles del perfil fiscal. En suma, la señal al mercado fue más neutral que contundente: hay margen para la esperanza, pero también razones para mantener la alerta sobre el grado de inversión.
