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Juicio Político/La justicia frente al espejo: el caso del juez de Parral/Hablar, escuchar y actuar: la batalla silenciosa por la salud mental en Chihuahua/La Torre Centinela: entre la promesa de seguridad y el fuego cruzado político

– La justicia frente al espejo: el caso del juez de Parral
– Hablar, escuchar y actuar: la batalla silenciosa por la salud mental en Chihuahua
– La Torre Centinela: entre la promesa de seguridad y el fuego cruzado político

DETENCIÓN: La captura de un juez penal de Parral acusado de presuntos actos de corrupción no es un hecho menor. La Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua ejecutó una orden de aprehensión contra el juzgador identificado como M.J.T., quien ya se encontraba suspendido por el Tribunal de Disciplina Judicial. Más allá de la identidad del funcionario, el caso coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿quién vigila a quienes tienen en sus manos la responsabilidad de impartir justicia?

POSTURA: La Fiscalía Anticorrupción quiso dejar claro que el asunto no representa, al menos desde su postura, un ataque contra la independencia judicial. Por el contrario, sostiene que precisamente la autonomía de los jueces debe servir para garantizar decisiones libres y apegadas a derecho, no para permitir que una investidura se convierta en una barrera frente a posibles responsabilidades penales. La diferencia entre independencia e impunidad, en este caso, resulta fundamental.

ACUSACIÓN: El señalamiento central apunta al presunto delito de prevaricación agravada. De acuerdo con la investigación, el juez habría intervenido en una audiencia de revisión de medidas cautelares y presuntamente habría favorecido indebidamente a una de las partes, después de que otra juzgadora había impuesto prisión preventiva justificada. La Fiscalía considera que M.J.T. habría rebasado sus facultades al cuestionar determinaciones que, desde su perspectiva, correspondían ser revisadas mediante los mecanismos de impugnación establecidos por la ley.

VÍNCULO: Uno de los elementos que mayor atención genera es el señalamiento de la Fiscalía respecto a una presunta relación de amistad entre el juez investigado y el abogado defensor. Por sí mismo, cualquier vínculo personal no demuestra la comisión de un delito, pero adquiere relevancia dentro de una investigación cuando la autoridad ministerial sostiene que existieron decisiones que pudieron representar una ventaja procesal indebida. Será precisamente durante el proceso donde deberán acreditarse o descartarse estas circunstancias.

FACULTADES: El debate jurídico también gira alrededor de los límites que tiene un juzgador al revisar una medida cautelar. La Fiscalía sostiene que no podía asumir funciones propias de una segunda instancia ni sustituir los mecanismos legales de impugnación para revisar los argumentos de otra jueza. El artículo 161 del Código Nacional de Procedimientos Penales establece, además, que para modificar una medida cautelar deben haber variado objetivamente las condiciones que justificaron su imposición.

PARADOJA: Hay algo particularmente simbólico en este caso: quien tenía como responsabilidad aplicar la ley ahora deberá responder ante la propia justicia por una conducta que la Fiscalía considera posiblemente delictiva. Es una paradoja institucional que obliga a recordar que la autoridad de un juez no es propiedad personal, sino una responsabilidad conferida por la sociedad. La toga, el cargo y la investidura no pueden convertirse en un blindaje absoluto.

GARANTÍAS: La Fiscalía Anticorrupción ha planteado una postura contundente: independencia judicial sí, corrupción e impunidad no. El verdadero reto será demostrar esa afirmación con pruebas sólidas y dentro de un proceso respetuoso del debido proceso. Porque defender el Estado de Derecho significa también garantizar los derechos de la persona acusada, incluso cuando se trata de un servidor público señalado por posibles actos de corrupción.

VEREDICTO: M.J.T. deberá enfrentar ahora la etapa judicial correspondiente y será un tribunal el que determine su situación jurídica conforme a las pruebas que presenten las partes. La Fiscalía tendrá que acreditar sus acusaciones, mientras que la defensa tendrá la oportunidad de controvertirlas. Por eso, aunque la detención representa un hecho institucional de gran relevancia para Chihuahua, todavía no equivale a una sentencia.

LECCIÓN: El caso deja una enseñanza mucho más grande que el nombre del juez: ningún sistema de justicia puede exigir respeto a la ley si quienes lo integran están exentos de rendir cuentas. Si finalmente se acreditan las acusaciones, habrá que actuar con toda la fuerza de la ley; si no se acreditan, también deberá respetarse la decisión judicial. En ambos escenarios, lo verdaderamente importante es que prevalezca una regla sencilla, pero indispensable: en Chihuahua, nadie debe estar por encima de la ley.

ALARMA: Hay problemas que no hacen ruido hasta que es demasiado tarde. La salud mental es uno de ellos. En Chihuahua, hablar de prevención del suicidio no debería limitarse a una fecha en el calendario ni a discursos políticamente correctos; debería ser una conversación permanente. Y en ese terreno, la regidora y presidenta de la Comisión de Salud del Ayuntamiento, Lupita Borruel, lanzó un mensaje que parece sencillo, pero que puede resultar determinante: hablar también puede salvar vidas.

SILENCIO: Borruel puso el dedo en una de las heridas más difíciles de atender: el silencio. Muchas personas atraviesan crisis emocionales sin decirlo, mientras familiares, amigos, compañeros de trabajo o incluso vecinos pueden no detectar lo que está ocurriendo. De ahí la importancia de insistir en que pedir ayuda no es una señal de debilidad. Al contrario, reconocer que algo no está bien y atreverse a decirlo puede ser el primer paso para salir de una situación complicada.

ATENCIÓN: Desde el Gobierno Municipal que encabeza Marco Bonilla, el Instituto Municipal de Prevención y Atención a la Salud, el IMPAS, ha buscado fortalecer los servicios relacionados con la salud mental. Uno de los mecanismos señalados es la Línea de Atención en Crisis 24/7, identificada con el número 800, un canal disponible para quienes atraviesan momentos difíciles y necesitan orientación o acompañamiento profesional. Porque en una crisis, esperar a que “se pase” puede no ser la mejor estrategia.

CONVERSACIÓN: “Hablar Salva Vidas” es precisamente la apuesta por romper esa barrera. La campaña pretende sacar la salud mental del rincón incómodo donde durante años se ha colocado y llevarla a la conversación cotidiana. Porque todavía hay quienes sienten vergüenza de decir que están mal, miedo a ser juzgados o la falsa idea de que deben resolverlo todo solos. El problema es que el silencio no siempre protege; en ocasiones, solamente esconde el dolor.

PREPARACIÓN: Otro punto interesante está en las Casas de Enlace, donde se ha trabajado con promotores para brindarles capacitación en primeros auxilios psicológicos. La intención es que quienes tienen contacto directo con la ciudadanía puedan identificar señales de alerta y sepan qué hacer cuando una persona requiere atención especializada. No se trata de convertir a todos en psicólogos, sino de evitar que alguien que pide ayuda encuentre como respuesta un “échale ganas” y nada más.

COMUNIDAD: Borruel también plantea algo que suele olvidarse: la prevención no es responsabilidad exclusiva de médicos, psicólogos o instituciones. Familia, amigos, escuelas, centros de trabajo y comunidad tienen un papel fundamental. Saber escuchar sin juzgar, preguntar cómo se encuentra alguien y tomar en serio determinadas señales puede abrir una puerta que de otra manera permanecería cerrada. A veces, una conversación aparentemente sencilla puede convertirse en el puente hacia la ayuda profesional.

ESTIGMA: Y aquí está quizá uno de los mayores obstáculos: todavía cuesta hablar de suicidio. Hay quienes prefieren cambiar de tema, minimizar las emociones o pensar que mencionar el problema puede “dar ideas”. Esa visión solamente contribuye a mantenerlo escondido. La prevención requiere precisamente lo contrario: información, escucha, acompañamiento y acceso oportuno a profesionales capacitados.

CONSTANCIA: Que una regidora coloque el tema sobre la mesa tiene valor, pero también implica una responsabilidad: que el discurso no termine cuando pase la conmemoración. Borruel reconoció que el trabajo debe mantenerse todos los días, y ahí estará la verdadera prueba. Las campañas pueden generar conversación, pero las instituciones deben garantizar que, cuando alguien finalmente se atreva a pedir ayuda, exista una puerta abierta, atención disponible y seguimiento.

JIRIBILLA: Porque seamos claros: en materia de salud mental no basta con tomarse la fotografía, pronunciar un discurso y esperar al siguiente Día Mundial para volver a hablar del asunto. Si realmente se quiere “hablar salva vidas”, entonces habrá que hacer que esa frase se convierta en una política permanente, medible y cercana a la gente. Que la persona que está pasando por una crisis sepa dónde acudir, que su familia sepa qué hacer y que los funcionarios entiendan que prevenir también significa invertir, capacitar y dar seguimiento.

REALIDAD: En Chihuahua, como en muchas partes del país, la salud mental sigue siendo una batalla silenciosa. Hay personas que sonríen mientras atraviesan momentos que nadie conoce. Por eso el llamado de Borruel tiene un componente que va más allá de la política: aprender a escuchar. No resolverle la vida a alguien, no tener siempre las palabras perfectas, sino simplemente estar, preguntar, acompañar y ayudar a buscar atención cuando sea necesario.

COMPROMISO: Al final, quizá la frase más poderosa de esta campaña sea también la más sencilla: hablar puede salvar vidas. Pero para que así sea, primero tenemos que dejar de tener miedo de escuchar. Y si alguien cercano está atravesando una crisis, no hay que esperar a que las señales sean evidentes: acercarse, preguntar y buscar ayuda profesional puede hacer una diferencia enorme. En Chihuahua, la prevención del suicidio no debería ser una conversación de septiembre; debería ser una conversación de todos los días.

INAUGURACIÓN: Después de años de retrasos, modificaciones y una lluvia de críticas por su costo, la Torre Centinela finalmente fue inaugurada por el Gobierno de Chihuahua. El inmueble, que desde su concepción se convirtió en uno de los proyectos más polémicos de la administración de María Eugenia Campos, vuelve ahora al centro del debate político luego de que la senadora Andrea Chávez lo calificara como la “Suavicrema del Norte”. El apodo, evidentemente, busca pegar donde más duele: en la percepción pública sobre el costo, los resultados y la utilidad de una obra que fue presentada como pieza central de la estrategia de seguridad estatal.

RETRASO: Chávez sostuvo que la obra arrastra un retraso de aproximadamente tres años y un sobrecosto superior a los 500 millones de pesos. A ello sumó el gasto del propio acto inaugural, que, según sus señalamientos, habría representado al menos otros 10 millones de pesos. El discurso opositor es directo: cuestionar si una infraestructura de semejante magnitud puede justificarse cuando los resultados en materia de seguridad continúan siendo uno de los principales dolores de cabeza para Chihuahua.

MOMENTO: Hay un elemento que le da todavía más jiribilla al asunto: los tiempos políticos. La crítica de Chávez coloca la inauguración prácticamente al final del sexenio de Campos, señalando que la estrategia de seguridad que originalmente acompañó el proyecto estaría llegando cuando quedan pocos años —y, en términos políticos, poco margen— para evaluar sus resultados. Es decir, la pregunta incómoda es si la Torre llega para iniciar una nueva etapa en seguridad o simplemente para convertirse en el gran escaparate final de una administración que comienza a entrar en su recta decisiva.

INVERSIÓN: El dato que más combustible le pone a la discusión es el monto señalado de más de 4 mil 700 millones de pesos. Una cifra de ese tamaño inevitablemente invita a comparar. Chávez puso sobre la mesa al Hospital General de Ciudad Juárez, una infraestructura sanitaria de grandes dimensiones, para argumentar que el costo de la torre supera el de una obra hospitalaria que cuenta con cientos de camas, decenas de consultorios y quirófanos. La comparación es políticamente efectiva porque cambia la discusión de metros cuadrados y tecnología a una pregunta mucho más sensible: ¿en qué se decidió gastar el dinero público?

VIGILANCIA: El Gobierno estatal ha defendido a la Torre Centinela como una pieza estratégica para fortalecer las capacidades de inteligencia, vigilancia y coordinación de las corporaciones de seguridad. Y ahí está precisamente el meollo del asunto: una torre, por espectacular que sea, no detiene por sí sola a un delincuente. Lo que habrá que medir será lo que ocurre alrededor de ella: investigaciones exitosas, coordinación policial, prevención, reacción ante emergencias y, sobre todo, resultados que puedan sentirse en las calles.

OPERACIÓN: La oposición también ha puesto en duda que el inmueble opere a plena capacidad, al señalar que existen áreas todavía sin equipar. Si esa acusación es correcta, el debate cambia nuevamente de dimensión: ya no se trata solamente de cuánto costó construirla, sino de cuánto dinero adicional se necesitará para hacerla funcionar completamente. Porque inaugurar un edificio es relativamente sencillo; demostrar que cumple la función para la que fue concebido es la verdadera prueba.

SUCESIÓN: Y como suele ocurrir en Chihuahua, la seguridad terminó mezclándose con la sucesión política. Chávez incluso vinculó la inauguración con una eventual licencia de la gobernadora y sus posibles aspiraciones dentro del PAN. Ese señalamiento, por supuesto, forma parte del terreno político y deberá tomarse como tal, pero revela algo innegable: cada obra, cada decisión y cada resultado de la administración estatal será leído de aquí en adelante también con los lentes de la próxima elección.

NARRATIVAS: Mientras el oficialismo puede presentar la Torre como símbolo de modernización y combate al crimen, la oposición la presenta como símbolo de gasto excesivo y falta de resultados. Dos narrativas completamente distintas alrededor del mismo edificio. Y quizá esa sea la verdadera batalla que comienza ahora: no la de inaugurar la torre, sino la de convencer a los ciudadanos de que los miles de millones invertidos se traducirán en mayor seguridad.

ALTURA: Porque una cosa es tener una torre que impresione desde lejos y otra muy distinta es que la gente pueda dormir más tranquila gracias a ella. La seguridad no se mide por la altura de un edificio, por lo espectacular de una ceremonia ni por la cantidad de cámaras que aparezcan en una presentación. Se mide cuando una familia puede regresar a casa sin miedo, cuando una investigación llega hasta sus responsables y cuando las instituciones logran adelantarse al delito en lugar de llegar después.

BALANCE: La Torre Centinela ya está inaugurada, pero su verdadera evaluación apenas comienza. Los discursos pasarán, las fotografías del evento quedarán en el archivo y los reflectores terminarán apagándose. Lo que permanecerá será una infraestructura que costó miles de millones de pesos y que ahora tendrá que demostrar, con resultados concretos, que la apuesta valió la pena. Porque si realmente será el cerebro de una nueva estrategia de seguridad, Chihuahua tendrá derecho a exigir que ese cerebro piense, coordine y dé resultados.

EPÍLOGO: Andrea Chávez puso la primera piedra del nuevo debate —esta vez político— alrededor de la Torre Centinela. El Gobierno de Chihuahua tendrá ahora que responder no solamente con argumentos, sino con resultados. Al final, el tiempo será el juez más severo: si la torre se convierte en una herramienta efectiva contra la delincuencia, las críticas quedarán como parte de la disputa política; si no ocurre, la “Suavicrema del Norte” podría terminar siendo un apodo mucho más difícil de quitar que cualquier placa inaugural.