¿Esperan un atropellado? Motociclistas siguen invadiendo las zonas peatonales del Centro y Tránsito aparece solo por ratos
Por: Redacción
La presencia de motociclistas circulando por áreas destinadas exclusivamente a peatones se mantiene como una problemática en el Centro Histórico de la ciudad de Chihuahua, donde transeúntes han tenido que sortear unidades que ingresan a plazas, paseos y zonas peatonales, con el riesgo de provocar un accidente.
En sectores como Paseo Libertad y Paseo Victoria, donde la prioridad es el tránsito de personas, se ha observado a motociclistas avanzar entre los peatones para llegar hasta establecimientos comerciales, una práctica que pone en riesgo a quienes caminan por estos espacios y que ya ha generado diversos incidentes en los que personas han estado a punto de ser atropelladas e incluso han terminado derribadas.
El problema no está en que los motociclistas realicen su trabajo. Una parte importante de quienes utilizan estos vehículos son repartidores de plataformas como DiDi Food y Uber Eats, cuyos servicios forman parte de la actividad comercial del primer cuadro. El punto está en establecer mecanismos que permitan a los repartidores desarrollar su labor sin convertir las zonas peatonales en vías de circulación para motocicletas.
La normatividad de movilidad vigente en Chihuahua establece una jerarquía de movilidad que coloca al peatón en primer lugar, mientras que la propia autoridad estatal ha llamado a los motociclistas a evitar maniobras como la invasión de banquetas. Además, el Municipio ha señalado que impedir o estorbar el libre tránsito en espacios públicos constituye una falta administrativa.
Sin embargo, ante los reportes ciudadanos y señalamientos sobre esta situación, la respuesta que se ha observado en distintos momentos ha consistido en colocar durante uno o dos días a un agente de Tránsito en determinados puntos para advertir a los motociclistas y aplicar infracciones, para posteriormente retirar la vigilancia y permitir que el problema vuelva a presentarse.
Una presencia temporal difícilmente puede resolver una conducta que se repite todos los días. Si los motociclistas saben que la vigilancia estará únicamente durante algunas horas o determinados días, la medida pierde su efecto en cuanto el agente se retira.
La situación plantea además una pregunta de seguridad que no debería necesitar una tragedia para ser atendida: ¿cuántos peatones tienen que ser derribados o estar a punto de ser atropellados para que exista una vigilancia permanente en las zonas peatonales del Centro?
No se trata de impedir que los repartidores trabajen ni de criminalizar a quienes utilizan una motocicleta como herramienta laboral. Se trata de hacer cumplir las reglas y establecer puntos de acceso, horarios o mecanismos de entrega que permitan conciliar la actividad comercial con la seguridad de quienes caminan por el Centro Histórico.
Las zonas peatonales fueron creadas precisamente para dar prioridad y seguridad al peatón. Permitir que motocicletas circulen entre personas termina desvirtuando ese objetivo y deja una imagen preocupante sobre la capacidad de las autoridades para mantener el orden en uno de los sectores con mayor concentración de personas de la ciudad.
Si una problemática tan visible y localizada requiere únicamente vigilancia intermitente, pero vuelve a aparecer en cuanto el agente se retira, el problema no es la falta de conocimiento de los motociclistas sobre las reglas, sino la falta de una estrategia permanente de vigilancia y cumplimiento.
El llamado es a que Tránsito y Vialidad establezca una operación continua en los puntos peatonales del Centro, con presencia suficiente para prevenir incidentes y no esperar a que ocurra un atropellamiento para reforzar las medidas.
