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Todos VS el Narco Regimen

Redacción por: Mtro Armando Garay


El pasado lunes, desde su Mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum exhibió algo más revelador que cualquier encuesta: su propio nerviosismo. El motivo fue la colocación de la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial en Querétaro, encabezada por el gobernador panista Mauricio Kuri y el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson. La instalación, financiada con apoyo estadounidense, está dedicada a la capacitación de autoridades mexicanas en la detección e intercepción de drogas, armas y dinero ilícito. Una noticia que, en cualquier gobierno medianamente comprometido con la seguridad, sería motivo de celebración. Para la 4T fue motivo de escándalo.

Sheinbaum cuestionó públicamente: “¿Por qué una academia internacional para delincuencia organizada en Querétaro que son delitos federales?” Y exigió que el gobernador “tiene que dar explicaciones”, pues según ella no puede instalar una academia internacional sin autorización del Gobierno de México. Acto seguido, ordenó al canciller llamar tanto al embajador como al gobernador.

Traducción política: el régimen regaña a quien combate al narco, pero abraza a quienes lo toleran. Un estado de oposición que construye infraestructura de seguridad con cooperación internacional es tratado como infractor. En cambio, entidades donde el crimen organizado opera con franquicia electoral merecen silencio cómplice.

La reacción de Sheinbaum delata el verdadero problema: el PAN ya comenzó a tejer alianzas en Chihuahua y otros estados para cerrar el paso a una eventual transición partidista, bajo la narrativa de hacer frente al intento de instaurar “un narco régimen”. Y el episodio de Querétaro alimenta exactamente esa narrativa, no la debilita.

En 2027 habrá elecciones en 17 estados. Cada regaño a quien construye seguridad, cada impugnación a una reforma electoral anticrimen, cada persecución disfrazada de protocolo diplomático quedará registrada. El régimen cree que controla el relato. Pero la ciudadanía, silenciosa, ya lleva la cuenta. Y la narrativa se sigue alimentando: los ciudadanos de bien contra el narco regimen. Tome su lado y haga sus apuestas.

Al tiempo.