Morena en Acapulco, el felixismo en crisis rumbo a 2027
Acapulco, Guerrero. En los círculos políticos del puerto se habla de un giro drástico en la pugna interna de Morena rumbo a la alcaldía de Acapulco. Las fichas respaldadas por el senador Félix Salgado Macedonio —Ricardo Salinas Méndez, Yoloczin Domínguez y Joaquín Badillo Escamilla— no han logrado despuntar en el ánimo popular y enfrentan cuestionamientos por expedientes e investigaciones pasadas.
Las cartas del felixismo
Ricardo Salinas Méndez: operador financiero cercano a Salgado, considerado la carta más fuerte, aunque sin consolidar arrastre ciudadano.
Yoloczin Domínguez Serna: diputada federal, prácticamente descartada tras sanciones del Órgano Interno de Control del Congreso por mal manejo de recursos.
Joaquín Badillo Escamilla: diputado local y presidente de la Jucopo, criticado por su historial de militancia en varios partidos y visto como factor de división.
El padrinazgo político del “Toro” pesa, pero también limita: ninguno de sus perfiles logra despegar en la contienda municipal.
Nuevos nombres en la baraja, ante el estancamiento, los momios empiezan a moverse hacia otros grupos:
Irugami Perea: diputado federal y delegado del CEN de Morena en Guerrero, considerado por analistas como “el as bajo la manga” de sectores con mayor presencia nacional.
Calixto Jiménez: diputada local, figura visible del relevo generacional, coherente con los ideales fundacionales de Morena.
Leticia Lozano: exalcaldesa suplente, registrada formalmente para la Coordinación Municipal; su experiencia previa en el cargo la convierte en carta clave para la negociación.
El felixismo enfrenta señales encontradas incluso dentro de su propio grupo. Mientras tanto, otros liderazgos locales y nacionales buscan posicionarse en la interna de Morena. El criterio de paridad de género podría inclinar la balanza hacia candidatas mujeres, aumentando las probabilidades de Jiménez y Lozano.
Conclusión
La disputa por la alcaldía de Acapulco refleja la tensión interna de Morena en Guerrero. El peso de Félix Salgado Macedonio ya no garantiza victorias automáticas: sus fichas enfrentan desgaste y cuestionamientos. El tablero político se reacomoda y abre espacio a nuevas figuras, en un proceso que será decisivo para definir la candidatura oficialista rumbo a 2027.
